Hanan Al Hroub, profesora palestina, recibe un premio internacional

Desde Coeducación en la EOI Fuengirola, y sabiendo de la discriminación que reciben mujeres musulmanas que salen a tomar algo, por parte de personas con prejuicios que las miran, tratan y hablan como si fueran integristas del terror (como si entre la gente de otras religiones, además, no hubiera gente integrista, o como si eso hiciera a toda persona creyente una persona violenta), queremos celebrar con alegría la noticia de la profesora palestina (que como veréis lleva velo, porque es una seña de identidad cultural aunque naciera de una opresión patriarcal; así de complejo es el mundo) e invitaros a leer la información sobre el Barco de Mujeres de Rumbo a Gaza para el próximo otoño, que hemos publicado en el blog Agenda.

Si queremos construir sociedades civilizadas hay que combatir la educación profunda del odio a la persona diferente, y la desconfianza que pesa sobre nuestras mentes, haciéndolas más pequeñas. Liberarnos de prejuicios es una tara compleja, pero nos permite desarrollar la inteligencia, darle alas a nuestra cabeza. Antes escuchar y comunicarse que juzgar y condenar desde la ignorancia.

Texto de Mujerícolas y gracias!El texto lo hemos modificado para incluir a niñas y mujeres y las palabras cambiadas están en cursiva.

Hanan Al Hroub. Reconocida con el Global Teacher Prize, el Nobel de la Enseñanza

Hanan Al Hroub (nacida en el campo de refugiados de Dheisheh, Belén) Profesora palestina que trabaja con niñas y niños expuestos a la violencia. Acaba de ser reconocida con el Global Teacher Prize de la Fundación Varkey, considerado el Nobel de la Enseñanza.

Palestinian primary school teacher Hanan al-Hroub reacts after she won the second annual Global Teacher Prize, in Dubai, United Arab Emirates, Sunday, March 13, 2016. Al-Hroub who encourages students to renounce violence won a $1 million prize for teaching excellence. Photo: AP
Palestinian primary school teacher Hanan al-Hroub reacts after she won the second annual Global Teacher Prize, in Dubai, United Arab Emirates, Sunday, March 13, 2016. Al-Hroub who encourages students to renounce violence won a $1 million prize for teaching excellence. Photo: AP

Al Hroub creció en Dheisheh, un campo de personas refugiadas a las afueras de Belén, y cursó sus primeros estudios en una escuela primaria para niñas establecida por la Agencia de Naciones Unidas para la Población Refugiada de Palestina en Oriente Próximo. Una tarde durante la Segunda Intifada, su esposo acudió a recoger a los hijos a la escuela y en el camino a casa se desató un cruento tiroteo en el que recibió varios disparos. Los niños fueron testigos de la escena y a raíz del incidente desarrollaron un trauma psicológico que les hizo temerosos de asistir a clases y comenzaron a reflejarlo en su rendimiento escolar. “No quería que les afectase de por vida, así que empecé a inventar juegos y a trabajar con ellos para cultivar la noviolencia”, explica la profesora Hroub.

“En Palestina las niñas y los niños maduran muy deprisa. No les da tiempo a disfrutar de su infancia. Por eso hay que buscar métodos de enseñanza que les muestren que hay otro camino”, explicaba recientemente Hroub en Ramala. Su propia experiencia como niña, pero también como esposa y madre en un lugar donde la violencia está a la orden del día, forjaron su camino hacia el desarrollo de esos métodos.

Tras comprobar que las escuelas locales no contaban con profesoras y profesores capacitados para ayudar en la rehabilitación de otras personas pequeñas en situaciones similares, Al Hroub decidió abandonar sus estudios en la Universidad Abierta de Al-Quds para especializarse en educación primaria. Con el tiempo, desarrolló un método que promueve el desarrollo de relaciones afectivas basadas en el respeto, la confianza, y que descarta la violencia en todas las facetas de vida de los estudiantes, que popularizó en su libro We Play, We Learn. Y poco a poco esa forma de trabajar con sus hijos la trasladó también a la escuela donde trabaja para ayudar a quienes sufren trastornos de conducta por la violencia diaria que les rodea. Su lema, “aprender jugando” ha tenido muy buena acogida entre sus alumnas y alumnos pero sobre todo entre madres y padres. “Salvó a mi hijo”, dice Lana al Saka en el vídeo que sirvió para presentar la candidatura. Su hijo Karam, con dificultades de aprendizaje, no tenía amigos en la escuela y reaccionaba siempre violentamente. Lana asegura que gracias al trabajo y la paciencia de Hroub, que descubrió en Karam una bonita voz y se dedicó a potenciar este aspecto positivo, el niño comenzó a ser más sociable y a llevarse bien los compañeros. Su testimonio es uno de los que ha servido para avalar la candidatura al premio de la profesora palestina.

En su discurso de agradecimiento, Al Hroub expresó su deseo de invertir el dinero recibido en ayudar a desarrollar académica y profesionalmente a las y los profesores y estudiantes de todo el mundo.

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