Nuevo curso 2016-17: invitación 1

¡Hola de nuevo! Bienvenidas y bienvenidos al curso 2016-17 de Coeducación en la EOI Fuengirola.

Nos dirigimos a profes, estudiantes y personas que nos siguen en internet. Para potenciar el desarrollo de nuestra inteligencia feminista hacemos dos propuestas de colaboración:

1. Petición de preguntas (y textos) que ayuden a responder a mitos y prejuicios sobre el feminismo. Queremos proponeros que nos proporcionéis una pregunta anónima o firmada (posteando aquí, enviándola a inteligenciafeminista ARROBA gmail.com, o dejándola en el buzón de sugerencias de la segunda planta, junto al tablón de Coeducación) para nuestra sección: Preguntas y respuestas. También apreciaremos colaboraciones: preguntas respondidas, como el año pasado (pinchar en link anterior para ver ejemplos).

Consejillo. Dados los prejuicios existentes que tenemos al pensar en el feminismo hasta que un día nos ponemos a leer y escuchar, os pedimos que sean preguntas planteadas sin ánimo de hacer daño, preguntas verdaderas, por ejemplo, en lugar de preguntar: ¿Por qué las feministas odian a los hombres?, que es partir de un prejuicio antifeminista, nosotras publicamos la pregunta: ¿Odian las feministas a los hombres?, que es sencillamente una pregunta.

2. Petición de textos respondiendo a la pregunta “¿Por qué soy feminista?”

Siguiendo este precioso proyecto, de visibilización de las razones de personas feministas para participar en esta lucha por el respeto, la convivencia y la libertad de todo el mundo, os animamos a escribir un texto sobre esto. Podéis (re)leer las entradas del año pasado para inspiraros: Por qué soy feminista.

Os animamos a participar, porque pensando en comandita podemos progresar en la superación de los prejuicios y desarrollar conocimiento y racionalidad empática. Usaremos vuestras preguntas para elaborar posts que iremos publicando en este curso.

¡Gracias y feliz inicio del curso! ❤

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6 thoughts on “Nuevo curso 2016-17: invitación 1

  1. Querría haberles escrito hace algunas semanas.

    §

    ¶ — Petición de preguntas (y textos) que ayuden a responder a mitos y prejuicios sobre el feminismo

    Recuerdo la polémica compleja —porque podía abordarse, principalmente, tanto desde una perspectiva feminista, como desde la multiculturalidad, el antirracismo o desde una perspectiva democrática de iguales derechos y libertades para toda persona, con independencia de su sexo-género, etnia-raza y/o de su ideología-religiosidad— de este verano sobre los apercibimientos de multa en Francia por parte de policías armados, señores, dirigidos hacia mujeres (europeas, a propósito) quienes vestían en la playa el pañuelo ‘hiyab’ y otras ropas de estilo del Oriente Próximo, muchas veces vinculadas a la práctica de la religión musulmana. En la playa, algunas otras personas, hombres y mujeres franceses, les insultaron y gritaron entonces que se fuesen «a su país» pese a que, como hemos dicho, las señoras increpadas eran francesas.

    Observé, en la Red, principalmente, conversaciones —algunas de ellas bastante acaloradas— sobre el asunto: sobre derechos y libertades, sobre opresiones y resistencias. En ellas participaban hombres y mujeres. Ahí me surgió alguna pregunta, que aprovecho para compartir con vds. al final.

    Algunas de las señoras intervinientes, feministas de, digamos, raíz cultural occidental —vamos a usar provisionalmente la etiqueta, pese a que aceptamos que las etiquetas siempre son imprecisas—, quienes participaban consideraban, entre otros muchos argumentos, que las otras señoras que contraargumentaban desde posiciones de feminismo islámico o de feminismo decolonial estaban, a fin de cuentas, defendiendo una ideología religiosa que subordina y oprime sistemáticamente a las mujeres. Es decir, que éstas estarían en última instancia defendiendo una ideología machista más. Respecto de los señores que contraargumentaban en la conversación desde posiciones parecidas (decolonialismo o multiculturalismo), entre otras cosas, consideraban que caían en el ‘mansplaining’.

    Por su parte, las señoras que argumentaban desde esas posiciones de feminismos críticos con las culturas más eurocéntricas, consideraban que aquellas colegas suyas en el debate estaban cayendo en el ‘purplewashing’: (1) que ellas no estaban trabajando a favor de una cultura religiosa machista; sino precisamente a favor de potenciar en el seno de dicha cultura las visiones más emancipadoras posibles, en pugna con las visiones tradicionalistas y reaccionarias; (2) que el machismo es algo tan presente y consolidado en las culturas de raíz musulmana como en las de raíz cristiana (incluido el laicismo de corte europeo) y (3) sobre todo que, bajo cierta perspectiva supuestamente feminista laica y emancipadora, occidental con pretensión de universalidad, subyacería un ánimo de discriminación —o, cuando menos, asimilación— étnico-racial y/o ideológico-religiosa contra quienes en Europa no se identifican con el sustrato cultural occidental, ya sea cristiano o laico.

    Siendo un hombre, europeo, caucasiano y ateo —aunque nacido en España, país de base cultural cristiana católica—, con un estilo discursivo locuaz y, por veces, hasta profesoral, por prudencia y respeto preferí no intervenir y quedarme como espectador, reflexionando, porque tenía miedo de caer en el ‘mansplaining’: miedo de invadir privilegiadamente un espacio de argumentación en el que no me debe corresponder un protagonismo. (Ello pese a que, en el momento, se me ocurrió algún argumento que llegué a echar en falta en algunos de aquellos debates).

    Como decía antes, es una discusión compleja porque cae en la intersección de varios planos, de varios ejes de opresión: el sexo-género, la raza-etnia, la nacionalidad, la ideología-religiosidad… Podrían surgir muchísimas preguntas de esa discusión. Comparto algunas de ellas a continuación.

    En situaciones así o parecidas, ¿cómo evitar caer en el ‘mansplaining’: es mejor no aportar la propia argumentación sobre la cuestión de que se trate y limitarse a ser público del debate? ¿O pueden compartirse los argumentos propios siguiendo algunos criterios y límites que eviten caer en el ‘mansplaining’? Finalmente, en el caso de que se considerase por parte de alguna persona interviniente en el debate de que caemos en ‘mansplaining’, ¿cuál sería un modo correcto de actuar?

    ¶ — ¿Por qué soy feminista?

    Si se es una persona que sufre por las injusticias y tiende a revolverse contra las mismas, una persona que desea seriamente un mundo cada día un poco mejor para todos y cada una, se vuelve difícil no ser feminista cuando te muestran una opresión sistémica tan intensa y extensa (extensa en el tiempo, pues es secular, y en el espacio, pues es global) que está siendo sufrida por un grupo humano, como es el caso de la opresión por sexo-género.

    Visto así, sería algo similar a ser demócrata, en un sentido más o menos radical del término; o a ser antirracista, cuando se conoce y comprende que existen opresiones por raza-etnia y/o ideología; o a ser anticapitalista, cuando se sabe del funcionamiento del sistema capitalista y de la opresión por clase social; etcétera.

    §

    Aprovecho para dejarles un cordial saludo.

    PS.: he tenido algún problema para publicarlo. Espero que no salga duplicado. En tal caso, siéntanse completamente libres para borrar uno de los dos.

    Le gusta a 1 persona

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