PyR.10.16 ¿Por qué no hablan los hombres de su sexualidad?

misoginiamujerdiosateismo_thumb1Para este tema en el que nos jugamos tanta salud y tanto placer, y que es clave para cambiar el mundo patriarcal, el de un tipo de sexualidad masculina, la patriarcal, machista y misógina en muchas de sus manifestaciones (por el odio que conlleva que incluye la cosificación de las mujeres), expuestas por todos lados, intimidantes en la vida cotidiana de millones de personas (mujeres, personas pequeñas, y también hombres que no quieren actuar así), pero tema tabú para el análisis crítico, os copiamos el editorial del número de octubre 2016 de Hombres Igualitarios, la revista del grupo de hombres AHIGE.

Hombres: ¿qué pasa con nuestra sexualidad?

(…) los hombres igualitarios solemos estar preocupados por nuestra sexualidad (…): ¿Por qué no hablamos de la sexualidad masculina? (…) no parece  que se profundice demasiado en el asunto,  bien por miedo a lo que nos vamos a encontrar, bien porque, en el fondo, preferimos no cuestionarnos nuestro comportamiento sexual. Y el caso es que, si echamos una mirada a la sexualidad masculina y sus consecuencias,  no podemos por menos que estremecernos:

  • Siete de Julio, San Fermín: En Pamplona, las fiestas finalizan con un saldo de cuatro violaciones y un número indeterminado de abusos sexuales
  • Las violaciones, malos tratos y asesinatos de mujeres siguen siendo el pan nuestro de cada día para millones de mujeres en todo el mundo. Hay países como México y Brasil, donde la violencia de género forma parte de la “marca país” (por ejemplo, Ciudad Juárez). Desgraciadamente, aún hoy, los abusos sexuales a mujeres y a menores son armas de guerra en cualquier conflicto armado
  • La trata de mujeres y niñas sigue siendo el negocio ilegal más lucrativo del mundo, junto al tráfico de armas y el narcotráfico, tal como denuncian organizaciones como Save the Children. La prostitución en su 95%, sigue siendo la consecuencia de esta trata. Los gobiernos prefieren volver la vista y tolerar la existencia de miles de burdeles en ciudades y carreteras de nuestro país.
  • La mayor parte de los medios de comunicación asumen la existencia en sus programaciones de nichos de publicidad prostituyente o de pornografía que les permite engordar sus cuentas corrientes, aunque luego sus líneas editoriales rezumen moralina y puritanismo.

Y todos estos fenómenos sociales se sostienen y rentabilizan gracias a la demanda insaciable de una sexualidad masculina que sigue justificándose en la biología (“no se puede ir contra la naturaleza, tengo que satisfacer mis necesidades, su represión es perjudicial”) cuando, en realidad,  lo que hay debajo es la socialización milenaria que ha elevado el pene a la categoría de falo dominador y depredador y colocado a las mujeres en el papel de objetos receptoras de semen sin opción a la rebeldía o la reclamación porque el castigo es la violencia hasta la muerte si fuera preciso.

Los hombres, todos y cada uno, tenemos que preguntarnos qué le pasa a nuestra sexualidad (…) Por qué no podemos reflexionar sobre ella con calma y conocimiento,  para ver hasta qué punto nos perjudica y hasta qué punto podemos mejorarla, humanizarla, “civilizarla” (…). Hay autores que han lanzado ideas y reflexiones muy interesantes, como José Antonio Marina, cuando dice que “una relación sexual debería ser lo más parecido a una conversación entre amigos”  y no el combate de boxeos o de sumo que nos presenta el cine o la televisión.  Anthony Giddens apunta que el futuro de la sexualidad humana es el reconocimiento de su  “plasticidad”, es decir, de su variedad benigna y respetable.

¿Pueden los hombres feministas  seguir manteniendo un comportamiento sexual compulsivo e irracional  que es contradictorio  con  el respeto y el trato igualitario debido a las mujeres? ¿No deberíamos  iniciar un proceso personal de cambio que consiga, en primer lugar,  que nuestro pene deje de tener ese valor simbólico machista de falo? ¿Se puede ligar desde la igualdad? ¿Se puede obtener placer sin tener que cosificar a la pareja?

Estas y muchas más preguntas debemos hacernos los hombres para cambiar nuestro comportamiento sexual y erradicar las terribles consecuencias  que actualmente generamos.  Las violaciones, los malos tratos, los asesinatos, la trata de mujeres, etc.,  son productos de una sexualidad primitiva y poco evolucionada que necesita ser educada desde la más tierna infancia.  La coeducación en la igualdad incluye también y necesariamente, educación sexual y afectiva.

En este número de nuestra revista “Hombres Igualitarios”,  hemos decidido plantearnos el tema: leer el número de octubre 2016  (link). ¡Gracias, AHIGE!

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3 thoughts on “PyR.10.16 ¿Por qué no hablan los hombres de su sexualidad?

  1. muchisismas gracias a inteligencia feminista al estar al día de las publicaciones de todos estos artículos que nos sirven para poner fin a la sociedad patriarcal y machista.

    Me parece genial que la asociación hombres igualitarios hablen de la sexualidad masculina. Además es maravilloso que existan hombres que publicamente estén en contra de la sociedad patriarcal y machista y publiquen artículos a tal respecto.
    gracias

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    • Grac ias! ❤ ❤ ❤
      El gordidedo es pinchar en "Me Gusta". Está abajo de cada mensaje, junto a "rebloguear", justo debajo de la fila de iconos redondos!

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