25NOV Cómo nació el puenting, o de la misoginia en el patriarcado

El puenting nació en una isla del Pacífico donde practican un deporte llamado “nangol”, deporte que tienen prohibido practicar las mujeres, como aquí la mayor parte de las cosas hasta hace poco.

La misoginia (el odio a las mujeres) del hecho no está sólo en ese autoritarismo patriarcal irracional, brutal, que hoy llamamos “violencia de género” (la ley reduce la definición de forma que dificulta que se entienda el concepto), donde el Hombre se considera superior y las mujeres son personas de segunda clase. (No hablamos de cada persona hombre individual, sino del modelo de hombre patriarcal, es decir, el análisis feminista da a los hombres también la posibilidad de liberarse de ese papel.) Así de hostil ha sido la vida por ser mujer hasta finales del siglo 20, que es muy duro que te consideren incapaz de fuerza, valor, inteligencia, cuando de hecho la tienes (y seguimos teniendo que oír que el insulto demencial “feminazi” nombra un tipo de feministas, como si el feminismo pidiera que el trato brutal patriarcal a las mujeres se le diera ahora a los hombres).

Hay una violencia más que no vemos y que explica que nunca echemos de menos a las mujeres en la historia (no hasta hace muy poco, como si hubiera sido normal que todo se lo debiéramos al Hombre, como si no hubiera habido mujeres aportando al mundo, también, a pesar del gran obstáculo de que se esperara que ellas siempre estuvieran encerradas y cuidando a los demás). Esta violencia es que se borra de la consciencia y la memoria, se invisibiliza la realidad de la existencia de las mujeres y su impacto en su sociedad.

La historia del nangol es ésta: la idea nació cuando una mujer, al huir de su marido, se ató una cuerda al tobillo y se tiró al vacío. Qué desesperación, ¿no? Qué gran inteligencia. El marido la siguió y por no haberse atado a nada se estrelló.

¿Por qué iba una mujer a huir de su marido? Pensemos lo más realista: que la pegaba, esa práctica patriarcal de siglos en todo el planeta; o quizá quería ser libre porque la habían forzado a casarse… ¿O será que las mujeres siempre hacen cosas malas, inconvenientes, y por eso está bien tenerlas bien controladas?

No hay retratos de esa mujer, ni se conoce su nombre. No pasó esta mujer a la historia. No se reconoció socialmente su valor e inteligencia al hallar aquella solución para salvar su vida. No sabemos qué fue de ella después. Y el nangol es cosa de hombres en el Pacífico, sirve para que ellos demuestren su hombría, y no para que las personas demuestren su valor; y para asegurar buenas cosechas, un toque de superstición. Aquí también, cuando pensamos en el puenting, no imaginamos mujeres practicándolo, como en la mayor parte de los deportes, pongamos el fútbol, carreras de coches, atletismo, aunque al menos ya nos consta que no es porque las mujeres no puedan practicarlos o porque no los practiquen desde que tienen libertad para hacerlo.

divingSi alguien quiere imaginarla y hacer un dibujo, nos encantará publicarlo, y crear una galería donde imaginemos a tantas y tantas mujeres y otras personas que el patriarcado también odió porque no acataban el papel de género, a quienes debemos cosas muy buenas que disfrutamos hoy.

Anuncios

4 thoughts on “25NOV Cómo nació el puenting, o de la misoginia en el patriarcado

  1. Interesante historia sobre el inicio del puenting que desconocía, pero no estoy de acuerdo con que no nos imaginemos a las mujeres practicando estos deportes. Quizás los hombres no nos imaginen practicándolos (varias veces algún hombre me ha mirado con sorpresa al escucharme hablar sobre mi intención de practicar paracaidismo e incluso ha puesto en duda mis palabras). Sin embargo, creo que para nosotras es normal y de lo más común. De hecho, conozco a más mujeres que hombres que lo hayan practicado.

    Me gusta

    • Hola, Sandra!
      Gracias por la información del comentario! Es muy bueno que la gente sepa lo que dices, un ejemplo real.
      Puntualizar que si las mujeres ahora pueden hacer eso, eso no era lo normal ni siquiera en 1970, que es lo que intentábamos decir en el post, pues la gente ahora piensa que esto siempre ha sido así, y es muy reciente. Y lo segundo que sí reconocíamos lo que mencionas en esta frase: “aunque al menos ya nos consta que no es porque las mujeres no puedan practicarlos o porque no los practiquen desde que tienen libertad para hacerlo”. Es decir: ¡que estamos totalmente de acuerdo contigo, no queríamos decir nada que fuera contrario a lo que crees”! 🙂
      Abrazos sororos!

      Le gusta a 3 personas

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s