25NOV Burundanga, violación e intervención noviolenta

Burundanga. No debemos renunciar jamás a la libertad de movimiento que tantos siglos nos ha costado lograr, pero está claro que vivimos en un mundo donde ideas patriarcales como que el Hombre tiene necesidades fuertes que tiene derecho a imponer, algo falso, fomentan la violencia de género, y la violación es un tema de violencia de género tan prohibido que ni la ley contra la violencia de género la recoge. ¿Por qué es tabú? Porque para hablar de la violación con ánimo de solucionar el problema social, hay que analizar el hecho de que son hombres quienes violan, y se insiste en entender eso como que se odia a los hombres, en lugar de entenderse como lo que es: que tenemos que detener este crimen horrible. Aquí, otra vuelta de tuerca: usar drogas para violar.

La droga burundanga anula la voluntad, aunque muchas violaciones se hacen sin ella, porque nos educamos a que ellos pueden ser violentos con ellas por diferentes motivos, y nos educamos a que ellas deben aguantar y sacrificarse y sufrir en silencio, pues el Hombre la mantiene, manda, es el que lleva el peso del mundo.

Para el caso de burundanga usada contra las mujeres, además de robarte o antes que robarte, la están usando para violar, y esas violaciones se van pareciendo a las que sufren las estudiantes en las universidades estadounidenses. Desde hace unos años hemos sabido de casos. Cuando salen a la prensa, siempre se sigue dudando de las mujeres, porque la violación es de los pocos crímenes donde todas las sospechas de maldad caen sobre las víctimas (nos repetimos ahora sobre todo, desde que ya no podemos tan claramente repetir que es una necesidad biológica de él, que ellas siempre quieren secretamente ser violadas, confundiendo las posibles ganas de sexo placentero con un crimen horrible que es tortura). Este verano ha habido muchos casos de violación en grupo a chicas con vídeo que supuestamente demostraba que ella “se dejó”. Nadie se deja torturar. Será que no puede defenderse. Sabemos ahora que estaban drogadas con burundanga.

En cualquier caso, decir que incluso si una persona inicia un acto sexual, si cambia de opinión y no quiere seguir adelante, nadie tiene derecho a forzarla. Si “se calienta”, como dicen, que se dé una ducha fría. las mujeres cuando quieren sexo no violan. Son la prueba andante de que violar es un hecho de cultura, no de naturaleza. Violar es abusar, torturar, y eso no es instinto. El instinto se relaciona con la autodefensa, no con el abuso y la tortura.

Os posteamos un programa del 2013 sobre el tema. Y os animamos a que estéis atentas y atentos, para cuidaros y para cuidar a otras personas. Porque para combatir la violación tenemos que ayudarnos, tenemos todo el mundo que arrimar el hombro.

Podéis considerar la intervención noviolenta: prevenir es muy inteligente y eficaz también (alejarse, hacer que hablas por el móvil, no soltar tu bebida y tenerla vigilada, no tomar cosas que te ofrezcan desconocidos o personas conocidas que insisten en que te drogues, que bromean con “tu poco aguante”…), cuando vemos que algo va mal y nos alejamos. Ayudar a escapar de situaciones de peligro (empujar, salir corriendo, gritar, avisar) es otra forma de ayudar, o llamar a quien pueda ayudar.

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