Contra el amor patriarcal. Poema a Walt Disney, ¡que no cuenta nada bueno del amor!

Marta Fornes, Mississippi, es docente de primaria en la ciudad de Valencia, nos cuenta su poema “Se acabó tu historia” todo lo que Disney enseñó (mal) a las niñas. Con este poema Marta ha sido la ganadora del último Poetry Slam VLC (enero 2018). Gracias a Marisa, jefa del Departamento de Inglés de la EOI Fuengirola, por habernos enviado este vídeo.

Otros poemas de Marta en Canal youtube Mississippi Poesía

Podéis encontrar el poema escrito en un comentario a este post!

4 comentarios en “Contra el amor patriarcal. Poema a Walt Disney, ¡que no cuenta nada bueno del amor!

  1. SE ACABÓ TU HISTORIA
    Poema de Marta Fornes, alias Mississippi

    Tú me enseñaste a odiar,
    a ver a las otras chicas como enemigas.
    Me enseñaste a rivalizar incluso con mis hermanas.
    Tú me enseñaste qué hacer para contentar a un hombre
    porque el amor, así con mayúsculas,
    es a lo máximo a lo que aspiro.
    Tú me enseñaste que las mujeres debemos elegir
    entre sumisa o bruja.
    Me enseñaste el placer
    de la necrofilia, sí, sí,
    el romaticismo de besar a un cadáver.
    Me enseñaste, también, ¿recuerdas? a abusar de una chica
    que se queda dormida, no importa si está cansada o drogada,
    si está maldita o pinchada por una rueca.

    Qué gran maestro fuiste, Walt Disney.

    En cambio a ellos,
    Ay, ¡cómo los pusiste a ellos!
    Les enseñaste a ser valientes,
    a abatir dragones, a trepar montañas,
    a vencer temores y a empuñar espadas.
    Les enseñaste a ser el rey león de la manada,
    a ser HOMBRES
    fuertes como Tarzán,
    listos, musculados, con medallas.
    ¡Como Hércules, que llega y gana!

    Pero a nosotras
    nos diste el amor
    como única opción.
    Ni siquiera teníamos amigos humanos como ellos.
    Solo hablábamos con tacitas y animalitos.
    Así que niña, espera sentada.
    ¡Qué coño! Mejor espera tumbada
    o dormida o muerta.
    Qué importa, porque él siempre llega.
    Tú estáte a la espera de que
    te lleve en su alfombra a un mundo ideal.
    Nos convertiste en madrastras
    que explotan a esclavas,
    en brujas que envenan
    para ser la más guapa.
    Oh, niña, abandona a tu familia
    por unas nuevas piernas.
    Qué más da si te quedas sin voz:
    “Admirada tú serás si callada siempre
    estás, sujeta bien tu lengua y triunfarás, Ariel”
    Ay, niña, date cuenta de que no eres suficiente contigo misma.
    Necesitas un hombre
    que te diga lo que vales,
    un príncipe azul que te salve,
    un John Smith que te diga:
    “si no lo conocieras…“
    tu vida sería una mierda.
    Ay, pequeña, y si por alguna de aquellas
    quieres triunfar, córtate el pelo como Mulán.
    Nos enseñaste a fabricar pociones
    para mantenernos jóvenes
    en el país de Nunca Jamás
    convertidas de mayores
    en cremas antiedad.

    Por suerte, Walt, tu historia está terminando
    porque había una vez
    niñas que escaparon de sus torres,
    brujas que rompieron cadenas,
    princesas que dejaron de hacerse la cera
    y unas a otras nos quitamos la venda.
    Y empezamos a liberar el pájaro de la jaula, a aullar, a salir de noche
    sin miedo a pasar de las doce,
    a volar sin escobas y a liderar dragones.

    Así que nosotras, las gordas, las flacas,
    las que no se depilan,
    las solteronas, las de las tetas caídas, las que no saben cocinar,
    las que calzan bambas y no zapatos de cristal,
    nosotras, las del rímmel corrido, las que no se peinan,
    las que tienen novia, las que no quieren hijos,
    las promiscuas, las malfolladas, las viejas arrugadas,
    todas, nosotras, aquí, tenemos un lugar
    donde viviremos felices y comeremos lo que nos salga de los ovarios, querido Walt.

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  2. Os posteo un poema, “Soy hija de la luz”, ya que es el día de analizar el amor, de cómo el modelo de identidad patriarcal para el “Hombre” ha deshumanizado a media humanidad, y hecho soportar esas violencias a casi toda la humanidad. Y cómo hemos sobrevivido a todo eso, porque es imposible destruir la humanidad. Hablemos de amor! ❤

    SOY HIJA DE LA LUZ

    Soy hija de la luz.

    Camino por los territorios de las estaciones

    los días broncos con sus colores vibrantes,

    los atardeceres de humo,

    las noches densas de agua,

    camino sobre mis pies descalzos que generan luz

    al contacto con la tierra roja del mundo,

    con esa tierra que no siempre registra los caminos,

    aunque sí, temporalmente, las huellas

    (que yo en ocasiones ignoro porque hay veces

    en que algo que entiendo me impone coherencia).

    Soy hija de la vida.

    Sé moverme, puedo moverme

    (no sólo en sueños,

    buscando tu cuerpo tibio y mío;

    ese asombro de encontrarte

    cuando está ocurriendo

    que somos una persona)

    físicamente sola

    entre las cosas que respiran, las que mutan, las inertes…

    por espacios geográficos y por palabras

    que no consiguen retenerme y, sin duda,

    no tienen la capacidad de contenerme.

    Quizá esto lo explique todo.

    Mi piel está llena de imperfecciones.

    No hace falta comprenderlas todas.

    No es necesario.

    No es utópico.

    No es ni siquiera un mal.

    Es sencillo,

    como decir “soy hija de la luz”,

    que es decir eso nada más,

    y no es decir

    que no exista la sombra, o la oscuridad,

    ni tampoco

    hablar poéticamente

    del mal.

    El mal es la obsesión del Hombre.

    Profundamente enfermo,

    construye espacios acotados,

    para poder jugar dominando,

    disimulando su pánico a la vida,

    jugar a las casitas, eligiendo

    muñecas del catálogo,

    para usarlas, incrustarlas

    en las paredes, tirarlas

    en lechos de espanto y pena.

    Jugar así a Ser un Hombre:

    el Dios Misógino,

    el Marido Abusador,

    el Soldado Violador,

    el Mercader Psicópata,

    aterrorizando a todas y todos,

    haciendo daño siempre,

    obsesionado

    con decorarse con moneditas

    oh Señor del Universo Patriarcal,

    arrogante en su ignorancia,

    aplaudido por todas las personas cobardes,

    incapaz de escuchar, incapaz

    de meditar, de dejar de temblar,

    de dejar ser o dejar hacer,

    incapaz de vivir sin aniquilar.

    Soy hija del conocimiento.

    Desde hace siglos sé quién es el Hombre,

    conozco su pozo sin fondo

    de violencias que impone,

    palabras trampas, besos balas,

    monedas medallas incontables,

    enfermo de debilidad, miedo y muerte.

    Todo lo que toca lo convierte en infierno

    porque sólo es capaz

    de concebir el infierno

    y de imponerlo.

    No tiene nada que enseñarme.

    No puede impedir lo que sé.

    No puede detener mi movimiento.

    No sus muros, no sus fronteras,

    no sus celdas, no sus fosas

    que abre para todo ser vivo…

    No ha podido destruir mi inteligencia.

    (Y no sé qué tendrás tú que ver

    con ese Bobo. Ni yo con su especie.

    Ni nuestro amor

    con las guerras permanentes

    de ese dictador imbécil.)

    Viajo como la luz, confiada en mi vuelo,

    libre por el espacio,

    por el conocimiento (que Él distorsiona),

    por la risa (que demoniza),

    por el amor (que desconoce)

    porque yo

    no soy hija del miedo,

    sino del movimiento.

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  3. Hoy postearon en Facebook otro poema que escribí, que es más amoroso incluso! 🙂 Por si os gusta! ❤

    Amor, Amor

    Amor, amor,
    en mi mente
    que comprende
    y a la que han llamado
    “Utopía”
    (no nación-estado
    sino universo),
    “amor” es esta emoción
    de proximidad y alegría,
    de puentes lanzados
    como fuegos artificiales,
    exactamente eso,
    donde se habla,
    se escucha,
    se entiende, pregunta,
    se ríe, se besa, se juega,
    se conoce,
    como un proceso,
    se con-vive,
    esta conexión
    que abre mundos,
    consuela penas, incomprensiones,
    reubica distorsiones,
    combate vilezas, mezquindades,
    acepta imperfecciones,
    ofrece respeto, llamémoslo ‘amor’,
    huyendo, al ser, siendo,
    de todas las violencias del Sistema.
    Porque amar
    es algo bueno y bello,
    aunque siempre intenten imponernos
    horrores en su nombre.

    poema de Michelle Renyé posteado por Enric

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