Escrito de Andri Castillo Söderstrom

Queremos compartir este maravilloso escrito que nos envía una compañera de la RED DIF.

 

Es ABSURDA la pleitesía con que

se venera la belleza del estuche, el

CAPRICHO de los dioses, el diseño

ARBITRARIO con que la naturaleza

azarosa esquina o alumbra, encumbra o

mancilla al espíritu recién parido.

Es ridículo dejarse intimidar por la mera

carcasa cuando el jodido retablo, la

GRACIA más pura la CONSTRUYE el

animal, la SUEÑA el hombre… se gesta

en la VOLUNTAD firme de un niño que

no se deja amedrentar por la SOMBRA

alargada de los ALFILERES.

La gran HAZAÑA del hombre es llegar a

SER quien ES sobreponiéndose al dolor y

al miedo de no ser aceptado, eligiéndose

a sí mismo como única PROMESA.

Camino incansable rastreando belleza.

No la OBVIA ni la fácil.

No la REDUNDANTE ni la VACÍA.

Tampoco la adherida a la gruesa cáscara

que deja desnudo al fruto.

Cada vez es más compleja y desafiante

la entraña.

Salivo ante las formas pálidas y

enclenques en que la belleza se cobija

para no corromperse,

ante los dioses con pies de barro que

se la juegan para entender la muerte

mientras arriba, en los balcones, lloran las

plañideras, tan dramáticas, tan imbéciles.

Agradezco, CIVILIZADA, los halagos a

este cuerpo con el pudor de saber que

no es mía la letra, que no va conmigo el

cuento, que no puse una sola piedra.

No hay rastro de mérito en nacer

adornado.

Me resulta cansina esta histérica oda

con que los cánones nos han malherido,

cuando toda la puta magia que nos rodea

sortea sin dificultad la fétida manteca de

la superficie.

Me clavo de rodillas ante el talento sin

concesiones de los bárbaros que juegan

como niños a inventar la rueda cada día.

Sin planos ni costumbres, sin calcar, sin

más referencia que el instinto y las ganas

de pervertir el orden de los tiempos.

Sois tan bellos, bastardos, tan preciosos,

que me cago en los monos vestidos de

seda, en las manos vacías e inútiles que

sólo aplauden a lo que ya suena y dan

lustre a lo que ya brilla…

y me remiendo a diario con la gozadera

de mover algo en el engranaje de

algunos gigantes que observo moverse

sigilosos… colmados como van de

esencia, a lo suyo, tras su propia

conjetura…

porosos solo al destino que les sopla y

les alienta como la muerte a los que de

verdad están vivos.

No soy cualquiera, tú tampoco.

 

Andri Castillo Söderstrom

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