5 mitos violencia machista desmontados en 3 min

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25NOV Autodefensa y Solidaridad humana

Queremos contaros historias de mujeres que han salido de situaciones donde podrían haber sido violadas, gracias no sólo a suerte, sino también a su actuación y a veces la solidaridad. Lo primero de todo es conseguir escucharlas, sin dejar que salte el automático machista de que las mujeres no son de fiar cuando hacen una crítica al Hombre. Lo siguiente: las mujeres (por razones que analizaremos en otros posts) suelen escapar a situaciones de violencia sin usar la violencia que reciben, lo que demuestra que las personas tenemos inteligencia para luchar de maneras diferentes y que la violencia no es siempre la solución. Estas mujeres han superado situaciones de peligro donde la propia autodefensa o la gente solidaria y valiente, que no mira para otro lado, ayudó. Podemos defendernos de muchas cosas, aunque siempre esté ahí el factor suerte también. Tenemos que aprender a ver nuestra lucha noviolenta diaria.

16 años. Un “amigo de la familia” pidió a mi madre un día un favor: que si podía ir yo a cuidar a su niño porque tenía una fiesta aquella noche. Después de acostar al bebé, estando yo durmiendo en su casa, me desperté y el padre se había metido en mi cama desnudo. Me tocaba. Se me congeló la sangre. Estaba aterroriza. Me apreté contra la cama. Me hice la dormida. Le daba manotazos y me alejaba, y dije, “Déjame dormir”, porque no quería que se pusiera violento. Quiero decir, pensé que tenía que impedirlo, pero que si “me resistía” tipo lo que echaban en las películas, podría hacerle gracia y ser peor, así que busqué una manera de resistir que no fuera a hacerle gracia, y que no se lo pusiera fácil moralmente. Como si no fuera a acordarme de lo ocurrido porque estaba grogui. Y funcionó. Al fin y a al cabo, él estaba haciendo una locura porque si yo lo contaba, se metería en un lío muy grande. Por la mañana me dijo que si me quería casar con él, que me llevaría por el mundo. No escuché mucho porque en cuanto pude, salí corriendo a mi casa. Y se lo dije a mi madre. Y por suerte, y por su intervención, seguro, nNo volví a saber de aquel abusador.

19 años. Trabajaba de secretaria para una embajada. Un jefe intentó violarme. Yo era secretaria y me había pedido que me quedara más tiempo porque tenía que enviar un mensaje urgente, y le hice el favor de quedarme a esperar y tomar en dictado aquello. Por suerte, me defendí físicamente (empujones, patadas y argumentar) y se lo impedí. Se reía y me dijo al oír que le amenazaba con hacerlo público: “Tu palabra contra la mía. Además, tú te has quedado aquí a esperarme”. ¡Encima! Pero yo también lo sabía: que la gente pensaría que yo era una mala mujer, que le habría provocado, “calentado”. No se lo dije ni a mi familia, a mi familia por no darles el disgusto, al fin y al cabo conseguí librarme. Pero rechacé el empleo cuando me lo ofrecieron. Y mi familia se sintió muy defraudada conmigo.

Mujer joven. Una vez hacía autostop porque no había transporte público y la distancia era inmensa para caminar y en una ocasión, el hombre intentó violarme. Me tiré del coche en marcha cuando redujo la velocidad, mientras antes le distraía hablando, no dejando que me viera como una muñeca hinchable, hablando y hablando para hacerle ver que éramos personas. En otra ocasión me monté atrás de un pick up donde alante iban dos hombres. Al que conducía le vi en los ojos por el retrovisor que se le estaban ocurriendo malas ideas y vi también que su amigo parecía horrorizado, así que empecé a hablar, como si fuera su hermana, su prima, para humanizarme a sus ojos, y así poder humanizarlos, y no paré hasta poder bajarme en un lugar donde podía huir. Me funcionó. Estoy muy orgullosa, porque yo me he defendido muchas veces sin tener que usar la violencia. A veces me he defendido empujando, pegando un golpe, claro, para poder salir corriendo, pero se pueden hacer muchas cosas además, sin tener que depender de armas o saber dar golpes. Gritar por ejemplo sería muy eficaz si la gente no hiciera como que no oye. Ahí podría ayudar la gente. En la Asociación de Mujeres Violadas y la policía te dicen que sólo funciona si gritas “Fuego”. Es muy triste, es una sociedad que da miedo, si lo piensas. Yo lo que recomiendo es usar la palabra, gritar, salir por patas, y mucha prevención: caminar por el lado contrario de la calle, sin acercarse a portales, llevar el móvil encendido en la mano, decirle la matrícula del vehículo a alguien por móvil (taxi), aprender a caminar sin mostrar miedo, que no te dé miedo a parecer tonta, histérica, todo eso que nos llaman cuando no hacemos lo que mandan, cuando no aceptamos ser víctimas. Tu vida es muy valiosa, y tu derecho a la felicidad.

Universidad. Un vecino me vio esperando en el portal porque no tenía llave y me dijo amablemente si quería subir a su casa mientras llegaba mi compañero de piso. Dije que no, pero cuando llevaba esperando 4 horas necesitaba ir al baño (era verano y estaba descalza cuando se me cerró la puerta) y como él bajaba a ratos, acabé aceptando: “Un momentito, gracias”. Intentó violarme, hablándome muy simpático y tirándome del brazo para el cuarto. Incluso me tiró en la cama, como si yo quisiera, como si yo estuviera jugando, como él.

Yo conseguí salir de su casa no parando de hablar y usando la fuerza física también. Pero estuve aterrorizada tres meses, hasta que se mudó. Y no denuncié porque si iba a la policía a denunciar cuando supieran que compartía casa con un amigo (no un amante, pero eso no se cree en la ideología patriarcal) y que yo había entrado voluntariamente a la casa, sería yo la culpable. Algo terriblemente brutal de nuestras vidas, real, que no ocurriría si la gente cambiara su idea sobre “las mujeres”, eso de que en el fondo somos más malas que los hombres, y unas “histéricas”, “mentirosas”, “caprichosas”, “calienta…” Pero mira lo que piensa mucha gente del feminismo, a pesar de que lo bueno que ha cambiado de nuestras vidas es gracias al feminismo.

Edad adulta. Una vez un hombre drogado me pidio un beso por la calle (yo estaba saliendo por ahí con mis amigas). Me alejé sin dárselo, nos alejamos, claro, y me encontré con que me siguió, con otros hombres y una mujer drogada también. Me acorralaron y la cosa tomó el tinte de un linchamiento que con toda probabilidad acabaría en violación también. Mis amigas se marcharon pero yo sabía que irían a por el coche, lo deduje. Aunque una intentó un rato pararles, pero no podía. Estaban muy puestos y como locos. Pasó un hombre latinoamericano que me oyó insultar al grupo y defenderme. Supo que no podía meterse a ayudar tampoco, y salió corriendo a pedir ayuda.

Mis amigas y el hombre fueron inteligentes y eficaces. Mis amigas llegaron con el coche para ver si podía zafarme y subirme a él. Yo luché y conseguí zafarme y meterme en el coche. Echaron cubos de basura para bloquear nuestro paso. Destrozaron el cristal delantero y trasero. Pero llegó la policía, no recuerdo si 4 o 6. Cuando tras una dura lucha los redujeron, apareció el hombre latinoamericano y hablamos con él.

Yo les tengo mucha gratitud a ellas y a él. Siempre he pensado que me salvaron la vida. Todo aquello, incluida mi autodefensa, me evitó ser linchada por tres hombres, y con toda probabilidad de ser violada por ellos.

Ayudarnos nos cambia la vida. Mirar para otro lado, no querer saber, es mezquino y cobarde, y muy innecesario porque se puede ayudar de muchas maneras. A todas las personas nos gusta hacer cosas buenas, de cuidarnos, pero vivimos en una sociedad que nos dice que no, nos decimos que somos egoístas y violentos, nos lo justificamos. Pero no es cierto. La gente se siente muy bien cuando colabora con otras personas para cosas que les hacen bien a todas las personas implicadas. Podemos hacer mucho para prevenir hechos violentos, y hay gente que sí lo hace: todos los días hay chicas, chicos que ayudan a evitar actos de violencia. Necesitamos ser más, pero se ve la grandeza humana todos los días en muchas pequeñas cosas, bastaría con que limpiáramos la mirada y aprendiéramos a ver lo que está, no sólo lo malo, o lo malo y distorsionado además.

Tenemos que crear una cultura de rechazo a la violencia, y eso incluye denunciar los crímenes de violencia de género, aunque eso implique criticar el papel del Hombre en la sociedad patriarcal. Es que los hombres no tienen por qué ser cómo dice el patriarcado que deben ser los hombres. Somos personas, los genitales no nos marcan tanto, tenemos mentes humanas, con una gran inteligencia. La violencia no es biológica, es aprendida en nuestra cultura. Tenemos que poder rechazar públicamente la violación centrando la atención en quien comete el crimen, el Hombre, y que cree que “todas son unas putas” y “merecen…” decirlo suena fuerte, saber del crimen no tanto. Tenemos que cambiar esto. Porque si la violación es un tema tabú es porque compromete al Hombre como líder. Necesitamos líderes PERSONAS, no tienen que ser Héroes, que luego también hacen otras cosas que no podemos denunciar porque encima nos odiarán a nosotras.

*Mujeres. Mujer gitana hace ADNV que nos humaniza

Noticia de Europa Press, 16/11/2016. Amanda (no dan su apellido), una mujer gitana, ha realizado el pasado 16 de noviembre una Acción Directa Noviolenta con su cuerpo, que ha recibido el apoyo de millones de personas, lo que nos ayuda a humanizarnos a todo el mundo, ya que esta acción ha servido para que muchas de estas personas y muchas otras más empiecen a superar sus prejuicios.

Millones de personas en Twitter evitan que una joven gitana se tatúe un prejuicio

Casi 27 millones de personas a través de Twitter han evitado que Amanda, una joven gitana madrileña, se tatuara en el brazo el prejuicio ‘Soy gitana y no soy de fiar’, como acto de protesta contra el rechazo y la discriminación que sufre el colectivo gitano. Articulo Relacionado Los prejuicios, otra gran piedra en el camino de las personas migrantes y refugiadas 16 Noviembre 2016 Este ha sido el acto central de la campaña #ElTatuajeQueMásDuele de la Fundación Secretariado Gitano c …

Leer mas: http://www.europapress.es/epsocial/igualdad/noticia-millones-personas-twitter-evitan-joven-gitana-tatue-prejuicio-20161116123751.html

(c) 2015 Europa Press. Está expresamente prohibida la redistribución y la redifusión de este contenido sin su previo y expreso consentimiento.

25NOV Cómo nació el puenting, o de la misoginia en el patriarcado

El puenting nació en una isla del Pacífico donde practican un deporte llamado “nangol”, deporte que tienen prohibido practicar las mujeres, como aquí la mayor parte de las cosas hasta hace poco.

La misoginia (el odio a las mujeres) del hecho no está sólo en ese autoritarismo patriarcal irracional, brutal, que hoy llamamos “violencia de género” (la ley reduce la definición de forma que dificulta que se entienda el concepto), donde el Hombre se considera superior y las mujeres son personas de segunda clase. (No hablamos de cada persona hombre individual, sino del modelo de hombre patriarcal, es decir, el análisis feminista da a los hombres también la posibilidad de liberarse de ese papel.) Así de hostil ha sido la vida por ser mujer hasta finales del siglo 20, que es muy duro que te consideren incapaz de fuerza, valor, inteligencia, cuando de hecho la tienes (y seguimos teniendo que oír que el insulto demencial “feminazi” nombra un tipo de feministas, como si el feminismo pidiera que el trato brutal patriarcal a las mujeres se le diera ahora a los hombres).

Hay una violencia más que no vemos y que explica que nunca echemos de menos a las mujeres en la historia (no hasta hace muy poco, como si hubiera sido normal que todo se lo debiéramos al Hombre, como si no hubiera habido mujeres aportando al mundo, también, a pesar del gran obstáculo de que se esperara que ellas siempre estuvieran encerradas y cuidando a los demás). Esta violencia es que se borra de la consciencia y la memoria, se invisibiliza la realidad de la existencia de las mujeres y su impacto en su sociedad.

La historia del nangol es ésta: la idea nació cuando una mujer, al huir de su marido, se ató una cuerda al tobillo y se tiró al vacío. Qué desesperación, ¿no? Qué gran inteligencia. El marido la siguió y por no haberse atado a nada se estrelló.

¿Por qué iba una mujer a huir de su marido? Pensemos lo más realista: que la pegaba, esa práctica patriarcal de siglos en todo el planeta; o quizá quería ser libre porque la habían forzado a casarse… ¿O será que las mujeres siempre hacen cosas malas, inconvenientes, y por eso está bien tenerlas bien controladas?

No hay retratos de esa mujer, ni se conoce su nombre. No pasó esta mujer a la historia. No se reconoció socialmente su valor e inteligencia al hallar aquella solución para salvar su vida. No sabemos qué fue de ella después. Y el nangol es cosa de hombres en el Pacífico, sirve para que ellos demuestren su hombría, y no para que las personas demuestren su valor; y para asegurar buenas cosechas, un toque de superstición. Aquí también, cuando pensamos en el puenting, no imaginamos mujeres practicándolo, como en la mayor parte de los deportes, pongamos el fútbol, carreras de coches, atletismo, aunque al menos ya nos consta que no es porque las mujeres no puedan practicarlos o porque no los practiquen desde que tienen libertad para hacerlo.

divingSi alguien quiere imaginarla y hacer un dibujo, nos encantará publicarlo, y crear una galería donde imaginemos a tantas y tantas mujeres y otras personas que el patriarcado también odió porque no acataban el papel de género, a quienes debemos cosas muy buenas que disfrutamos hoy.

PyR. ¿Por qué el feminismo habla de “Terrorismo de género”?

¿Es esto terrorismo, o no? ¿Qué cifra, qué situación nos hace hablar de terrorismo y por qué (no)?

A todas las madres y otras mujeres que murieron a manos de hombres que se suponía las querían. (Violencia de género es más que esto, es la violencia del Hombre hacia la mujer, justificada en las sociedades patriarcales a lo largo de siglos, pero éste es el ámbito que la ley reconoce como violencia de género.)

Ejemplo: artículo publicado en octubre 2016

802 mujeres fueron asesinadas en España por sus parejas o exparejas entre 2002 y 2014

  • El 68% de las mujeres asesinadas en 2014 mantenía la convivencia o el vínculo afectivo con el autor del crimen.
  • Es imprescindible, según el Informe, que la atención a la víctima se haga por personal especializado para la adecuada recepción de la denuncia, incluyendo la asistencia letrada.
  • 802 mujeres fueron asesinadas en España por sus parejas o exparejas entre 2002 y 2014.
  • 54 mujeres y cuatro menores fueron asesinados por violencia de género.

Un total de 54 mujeres y cuatro menores fallecieron fueron asesinadas en España en 2014 como consecuencia de crímenes machistas, según el Informe anual sobre víctimas mortales de la violencia de género y de la violencia doméstica en el ámbito de la pareja o expareja, analizado y aprobado el jueves 13 de octubre por el Grupo de Expertos del Observatorio contra la Violencia Doméstica y de Género.

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Ejemplo de la lucha contra este problema de violencia que el feminismo ha visibilizado.

Paro Nacional contra el Feminicidio: Américas indígenas y latinas

19 de octubre: BASTA DE FEMINICIDIOS.  PARO DE LAS MUJERES.19octcontrafeminicidio

La convocatoria es para el 19 de octubre, con el siguiente cronograma:

13-14hs en trabajos cese de actividades y salir a la calle a hacer ruido
17 hs. Corte en 9 de julio con movilización de Obelisco a Plaza de Mayo

“A menos de una semana del Encuentro Nacional de Mujeres, un nuevo femicidio brutal expone la violencia a la que estamos expuestas. Por todas las mujeres que faltan, por las asesinadas y desaparecidas, contra la violencia y el terrorismo machista contra la impunidad, contra el encubrimiento, contra la inacción y complicidad estatal y policial”, dice una de las convocatorias publicada en las redes.

En Guatemala 1 mujer es asesinada cada 4 horas:

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Niños linchan a una niña y cómo se invisibiliza el problema base en los medios

Informan que a una niña la han pegado un montón de niños. Al menos inicialmente, y aunque lo saben, no dicen lo siguiente (escena que nos va llegando por las declaraciones de la familia): que estaban jugado al fútbol y la niña linchada estaba en el equipo que ganó y cogió el balón para dárselo al profe al final del partido (y del recreo, posiblemente). Lo que la forma de informar impide es esto, que se nos pueda ocurrir lo evidente: que los niños se sienten “humillados” (no que sencillamente han perdido y están de mal humor) porque hay una niña (o les ganan niñas), y lo que más miedo debería dar, por muy común que haya sido durante siglos, que esos niños (mayores que la niña) conectan ese sentimiento con la “solución” de darle una paliza a la niña, porque un Hombre no puede ser jamás “humillado” por una mujer.
No hay rastro en la narración de la noticia de inteligencia feminista: cómo la ideología patriarcal facilita que se vea normal conectar unas ideas tan poco conectables, porque cuando una niña no acata la estrecha concepción de lo que le toca ser, la sociedad lleva siglos reaccionando así, como ahora unos chavales de más o menos 12 años. ¿Así de superado está el machismo? Llamémoslo mejor (porque es más profundo que un comportamiento) la ideología patriarcal. Esos niños han aleccionado a la niña, para aviso de todas: esto le pasa a las niñas que no saben cuál es su lugar. Lo de siempre. Y lo que no se quiere decir ni aceptar que ocurre.
Seguimos sin entender qué hacemos aquí con el feminismo: que es vital el desarrollo de la inteligencia feminista para que superemos esta tara ideológica porque esta violencia de género es un problema cultural no tiene nada que ver con lo que es natural (biológico).
Por esto y por todo, aquí Coeducación asume una palabra tabú, “feminismo“, porque “feminismo” es reconocer que las mujeres son motor de la historia: luchan, piensan, transforman la sociedad y será necesario decirlo y que se respete, aunque haya más personas en esta lucha, porque justamente se trata de una lucha que nos humaniza a todas las personas.
Cómo se ha informado de este brutal ataque ilustra que seguimos sin entender la profundidad del problema que combatimos, cómo contribuimos cotidianamente por activa y por pasiva al mantenimiento de la ideología patriarcal.
En las últimas maneras de contar la noticia hablan de homofobia, porque es importante no abordar que además de que eso pueda ser, la cuestión base es que los papeles de género siguen justificados: el Hombre sigue concibiendo que una mujer puede merecer una paliza por no ajustarse a lo que se la permite hacer.
En el día de la niña, 11 de octubre, y sentimos las horas intempestivas y que no nos dé el horario ni con horas extra, desde aquí nuestro cariño, admiración y apoyo a la niña Millán de Palma de Mallorca, que puedas recuperarte bien y pronto, y no cambies por este hecho.
Llamamos a la gente para que piense con más sensibilidad autocrítica, que nos permita enfrentarnos al hecho de que todos y todas somos hijas e hijos de la cultura patriarcal, que nos ha lavado el coco sobre qué es ser Hombre y qué mujer, y que nuestra identidad posible debería ser liberada de esta camisa de fuerza, porque un niño no puede creer que la identidad de una niña le humilla y amenaza, porque un niño no puede creer que está justificado pegarla porque no es lo que él quiere mandar que sea, porque ser persona mujer u hombre o lo que se sienta no puede estar ligado a que pienses que alguien merece una paliza por no querer o poder ser esos descriptores.
¿Podríamos entender que necesitamos dejar de machacar las buenas ideas, esas que pueden ayudarnos a salir de la brutalidad, a aprender a sacar lo mejor que tenemos en lugar de lo peor?
El feminismo es una herramienta vital mientras sigamos con al violencia conceptual, de palabra, de actitud, de acción como medio fundamental de relación, construcción de la identidad y ordenamiento del mundo.
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Una niña de 8 años recibe una paliza a manos de 12 niños mayores tras un partido de fútbol en el recreo

5 propuestas para acabar con la violencia machista en las relaciones de pareja

de Coral Herrera Gómez (de su blog, post aquí)

1. Educación en Igualdad, Diversidad, Sexualidad y Emociones. No sirve de nada que enseñemos a poner condones a la gente joven, si no les enseñamos a tratarse bien cuando se juntan en pareja. No sirve de nada que les enseñemos en un gráfico cómo son los genitales masculinos y femeninos, si no les explicamos que hay niñas con pene y niños con vagina. No sirve de nada que se aprendan la lista de los reyes godos si luego no saben cómo gestionar un duelo romántico y cómo separarse con amor y cariño.

Si, los niños y las niñas necesitan aprender a respetar y a valorar la diversidad: sólo así podríamos acabar con el acoso escolar hacia las personas raras que no se adaptan a los cánones de la “normalidad” patriarcal y hegemónica: todos somos únicos y diferentes, pero tenemos los mismos derechos. Ningún amor es ilegal, y todos tenemos derecho a amar a quien queramos: sólo con estos principios podríamos acabar con la violencia hacia gays, lesbianas, personas transexuales, y gente diversa e inclasificable.

También necesitan aprender a gestionar sus emociones: sus miedos, su rabia, su deseo sexual, su alegría y su euforia, su tristeza, su ira, sus frustraciones. No es justo que sólo les ofrezcamos una solución terapéutica cuando ya han sufrido y están sufriendo horrores: los y las psicólogas están ahí no sólo para ayudar cuando estamos viviendo situaciones dolorosas, sino para ayudar a la gente a construir sus propias herramientas y estrategias para gestionar sus sentimientos.

También es fundamental enseñar a los niños y a las niñas lo qué es el feminismo y para qué sirve y la importancia de los derechos humanos de las mujeres, para ello es preciso que todas las asignaturas estén atravesadas por una perspectiva de género de manera que las mujeres que se borraron del mapa, vuelvan a estar presentes. matemáticas, políticas, gobernantes, poetisas, artistas, astrónomas, doctoras, guerrilleras, filósofas, novelistas, químicas, físicas, periodistas han de ser rescatadas del olvido para que los niños y las niñas entiendan por qué fueron borradas e invisibilizadas.

Por último, tendríamos que dotar al alumnado de las herramientas precisas para defenderse de los estereotipos, los roles y los mitos de los productos culturales, para que puedan leer entre líneas los mensajes de violencia y machismo que les envían a diario a través de los medios de comunicación, y puedan neutralizar y cuestionarlos. No sirve de mucho educarlos en la cultura del buen trato y el amor si al llegar a casa consumen sin filtros historias en los que el protagonista resuelve siempre sus conflictos utilizando la violencia.

2. Transformar la industria cultural, la publicidad  y la producción audiovisual: otras historias son posibles, otros héroes y heroínas son posibles, otros finales felices son posibles. En la actualidad, los medios incentivan y promueven el machismo a través de sus noticias: nos presentan los asesinatos de mujeres como crímenes pasionales, nos ofrecen los cuerpos de las mujeres como mercancía para usar y tirar, para comerciar y para violar, nos bombardean con sus estereotipos sobre la masculinidad y la feminidad, y nos imponen la cultura de la violencia romántica como algo “natural” y “normal”.

Los dueños de los medios, los productores de las películas, los guionistas, los directores, los jefes de informativos, son en su mayoría hombres machistas. Por eso hay que acabar con el monopolio que ostentan, y promover otras producciones culturales alternativas que promuevan la diversidad, la igualdad y el fin de la violencia. También hay que motivar a los y las periodistas para que se formen en temas de género e igualdad: otra comunicación es posible.

3. Feminismo para hombres: el  feminismo trabaja en el empoderamiento de las mujeres, pero es esencial trabajar también con hombres. Para que podamos elegir buenos compañeros o compañeras de vida, es esencial promover la autonomía económica y emocional de las mujeres, pero no sirve de nada concienciar a la mitad de la población si la otra mitad sigue anclado en la cultura patriarcal, sin conocimientos y sin herramientas para salir de ella. Tampoco sirve de mucho encarcelar a los hombres: es más efectivo educarles para que aprendan a resolver sus conflictos y problemas sin violencia.

Así pues, necesitamos muchos talleres, mucha formación y sensibilización, y muchas alianzas con los hombres feministas e igualitarios para poder acabar con la masculinidad patriarcal y la violencia machista.

Otras masculinidades son posibles…

4. Lo Romántico es político, la violencia de género por tanto también es un asunto político porque nos afecta a todas y a todos: el machismo mata muchas mujeres a diario en todo el mundo. Es esencial acabar con el negacionismo: cada vez son más las personas que niegan la existencia de la violencia de género pese a las escalofriantes cifras de mujeres asesinadas, violadas, acosadas, maltratadas, esclavizadas, mutiladas genitalmente. . Hay que desmontar las tesis del neomachismo que promueven la idea de que el feminismo es un movimiento de mujeres que odian a los hombres. El desprestigio del término “feminismo” ha creado términos como el hembrismo y el feminazismo que solo sirven para deslegitimar la lucha por la igualdad y los derechos humanos de las mujeres.

Es esencial, por tanto, explicarle a la gente lo que es el feminismo, para qué sirve el feminismo, y acabar con el ataque constante a las activistas y ciberactivistas por parte de grupos organizados de machistas que niegan la desigualdad y la violencia, o que tratan la violencia como un asunto individual que pertenece a la intimidad de las personas y sus familias. Sufrir violencia no es un asunto de “mala suerte”, ni debe culpabilizarse a las víctimas que la sufren, pues es un asunto estructural que afecta a millones de personas en todo el planeta.

5. Otras formas de querernos son posibles: urge despatriarcalizar el amor romántico y desmitificar la violencia pasional. Tenemos que acabar con las guerras románticas y los mitos románticos que nos hacen creer este tipo de monstruosidades.
– Quien bien te quiere, te hará llorar; los que más se pelean son los que más se desean; del amor al odio hay un paso.
– Las mujeres y los hombres solo están completos cuando encuentran a su media naranja, siempre del sexo opuesto, eso sí.
– El amor de verdad todo lo puede, si amas te cambiará la vida, la magia del amor lo hace todo posible, sólo tienes que aguantar y esperar.
– Para ser felices en el amor hay que sufrir mucho, y hay que sacrificarse mucho, y hay que saber
– Los celos y la posesividad es una prueba de amor, la violencia y los malos tratos son una prueba de amor. aguantar los golpes y las desgracias.
– El eje de la vida de una mujer es el amor de un hombre, y los hijos e hijas que tenga con el hombre, no hay nada más importante para nosotras que el amor.
– Yo soy una mujer especial, por eso algún día vendrá a salvarme un príncipe azul guapo y millonario. 
– Yo soy una buena mujer, pero las demás son todas unas zorras que quieren quitarme a mi novio y yo tengo que estar alerta para impedirlo.
– Yo soy un buen hombre pero tengo que protegerme de todas las zorras que me quieren por mi dinero y mi virilidad, y escoger a la mujer buena que me querrá incondicionalmente y nunca me traicionará.
– Yo soy un hombre y aunque quiero a mi esposa tengo derecho a gozar de los cuerpos de otras mujeres, pagando o sin pagar. Mi esposa no tiene el derecho de gozar con otras personas porque no es un privilegio sólo reservado a los hombres.

Hay muchos otros mitos románticos que legitiman esta cultura del odio romántico y la batalla de los sexos, por eso es tan importante desmontarlos y promover otras formas de quererse y de relacionarse. 

Es posible construir relaciones más allá de la desigualdad, la dependencia y la violencia, es posible disfrutar del amor y construir relaciones sanas, libres, igualitarias, y diversas.

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