8 marzo Paro internacional de las mujeres

Paro mundial de las mujeres para luchar contra la violencia de género, que es…

  • La violencia que en las sociedades patriarcales ejercen los hombres contra las mujeres, es decir, un aprendizaje a ejercer violencia según el género que autoriza al Hombre socialmente a dar palizas, violar, e incluso matar a “su” mujer o las mujeres porque  porque es su deber o su necesidad o ella “lo merece”.
  • Esa violencia que contiene innumerables violencias que van desde el desprecio por considerar a las mujeres inferiores en todo (¡lo que nos ha costado poder estudiar y  que nos escuchen cuando analizamos y creamos), al insulto (que suele ir seguido de amenazas y violencia física), hasta la violencia física directa, que incluye todas las otras, como lo ilustra la violación o el feminicidio, o el asesinato porque no ahces lo que él manda, esa nefasta tradición de siglos que todavía opera en todo el planeta.
  • Esa que desde el siglo XX más gente quiere erradicar porque ya hemos comprendido que es un sistema injusto y violento de organización social, que necesitamos evolucionar a sociedades más libres e igualitarias, más justas y noviolentas.

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PyR.10.16 ¿Por qué no hablan los hombres de su sexualidad?

misoginiamujerdiosateismo_thumb1Para este tema en el que nos jugamos tanta salud y tanto placer, y que es clave para cambiar el mundo patriarcal, el de un tipo de sexualidad masculina, la patriarcal, machista y misógina en muchas de sus manifestaciones (por el odio que conlleva que incluye la cosificación de las mujeres), expuestas por todos lados, intimidantes en la vida cotidiana de millones de personas (mujeres, personas pequeñas, y también hombres que no quieren actuar así), pero tema tabú para el análisis crítico, os copiamos el editorial del número de octubre 2016 de Hombres Igualitarios, la revista del grupo de hombres AHIGE.

Hombres: ¿qué pasa con nuestra sexualidad?

(…) los hombres igualitarios solemos estar preocupados por nuestra sexualidad (…): ¿Por qué no hablamos de la sexualidad masculina? (…) no parece  que se profundice demasiado en el asunto,  bien por miedo a lo que nos vamos a encontrar, bien porque, en el fondo, preferimos no cuestionarnos nuestro comportamiento sexual. Y el caso es que, si echamos una mirada a la sexualidad masculina y sus consecuencias,  no podemos por menos que estremecernos:

  • Siete de Julio, San Fermín: En Pamplona, las fiestas finalizan con un saldo de cuatro violaciones y un número indeterminado de abusos sexuales
  • Las violaciones, malos tratos y asesinatos de mujeres siguen siendo el pan nuestro de cada día para millones de mujeres en todo el mundo. Hay países como México y Brasil, donde la violencia de género forma parte de la “marca país” (por ejemplo, Ciudad Juárez). Desgraciadamente, aún hoy, los abusos sexuales a mujeres y a menores son armas de guerra en cualquier conflicto armado
  • La trata de mujeres y niñas sigue siendo el negocio ilegal más lucrativo del mundo, junto al tráfico de armas y el narcotráfico, tal como denuncian organizaciones como Save the Children. La prostitución en su 95%, sigue siendo la consecuencia de esta trata. Los gobiernos prefieren volver la vista y tolerar la existencia de miles de burdeles en ciudades y carreteras de nuestro país.
  • La mayor parte de los medios de comunicación asumen la existencia en sus programaciones de nichos de publicidad prostituyente o de pornografía que les permite engordar sus cuentas corrientes, aunque luego sus líneas editoriales rezumen moralina y puritanismo.

Y todos estos fenómenos sociales se sostienen y rentabilizan gracias a la demanda insaciable de una sexualidad masculina que sigue justificándose en la biología (“no se puede ir contra la naturaleza, tengo que satisfacer mis necesidades, su represión es perjudicial”) cuando, en realidad,  lo que hay debajo es la socialización milenaria que ha elevado el pene a la categoría de falo dominador y depredador y colocado a las mujeres en el papel de objetos receptoras de semen sin opción a la rebeldía o la reclamación porque el castigo es la violencia hasta la muerte si fuera preciso.

Los hombres, todos y cada uno, tenemos que preguntarnos qué le pasa a nuestra sexualidad (…) Por qué no podemos reflexionar sobre ella con calma y conocimiento,  para ver hasta qué punto nos perjudica y hasta qué punto podemos mejorarla, humanizarla, “civilizarla” (…). Hay autores que han lanzado ideas y reflexiones muy interesantes, como José Antonio Marina, cuando dice que “una relación sexual debería ser lo más parecido a una conversación entre amigos”  y no el combate de boxeos o de sumo que nos presenta el cine o la televisión.  Anthony Giddens apunta que el futuro de la sexualidad humana es el reconocimiento de su  “plasticidad”, es decir, de su variedad benigna y respetable.

¿Pueden los hombres feministas  seguir manteniendo un comportamiento sexual compulsivo e irracional  que es contradictorio  con  el respeto y el trato igualitario debido a las mujeres? ¿No deberíamos  iniciar un proceso personal de cambio que consiga, en primer lugar,  que nuestro pene deje de tener ese valor simbólico machista de falo? ¿Se puede ligar desde la igualdad? ¿Se puede obtener placer sin tener que cosificar a la pareja?

Estas y muchas más preguntas debemos hacernos los hombres para cambiar nuestro comportamiento sexual y erradicar las terribles consecuencias  que actualmente generamos.  Las violaciones, los malos tratos, los asesinatos, la trata de mujeres, etc.,  son productos de una sexualidad primitiva y poco evolucionada que necesita ser educada desde la más tierna infancia.  La coeducación en la igualdad incluye también y necesariamente, educación sexual y afectiva.

En este número de nuestra revista “Hombres Igualitarios”,  hemos decidido plantearnos el tema: leer el número de octubre 2016  (link). ¡Gracias, AHIGE!

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PyR_06. ¿Por qué las feministas lo llaman “cultura de la violación”?

Las feministas lo llaman “cultura de la violación” porque la violación, este tema tabú que debería ser tratado por todo el mundo porque asola el planeta con terror, sufrimiento y dolor, no es una cuestión de “necesidades sexuales”, “biológicas” del Hombre, como se nos ha dicho durante siglos, sino un hecho cultural, de educación, aprendido por el grupo humano que tenía y sigue teniendo el dudoso privilegio, o el brutal deber de someter a las mujeres o de tratarlas como objetos. Es un hecho cultural, de educación, un problema social, no individual, basado en una ideología brutal que considera que la mujer es inferior al Hombre y debe servirle y obedecerle, y así se ha creído durante siglos y todavía la mayor parte de la población del planeta lo cree. De hecho, en los nombres que se le dan se equipara esta tortura con el placer sexual o las relaciones sexuales. En el patriarcado, las mujeres deben ser sometidas, o bien “provocan”, o bien deben servir de “premio” al Hombre, en la guerra y en la llamada paz, a cielo abierto, en las calles, en los edificios,  en el propio hogar.

La violación tiene relación con la distribución del poder en las sociedades patriarcales, por eso no es coincidencia que siempre haya sido masivamente el Hombre violando a las mujeres, aunque también a personas pequeñas y a otros hombres no considerados “Hombres”.

La complejidad de todo lo que nos condiciona para que sigamos manteniendo el tabú y reproduciendo las condiciones que hacen posible esta realidad, es inmensa, y requeriría muchos posts, mucha comunicación bienintencionada, colaborativa. Pero diremos aquí que el tabú tiene relación con que no se permite que digamos “mentiras” sobre nuestros “líderes”, el Hombre (el hombre patriarcal) es el ser superior y sus actos incuestionables. Por eso las feministas reciben el rechazo de la mayoría aunque esas personas no las hayan escuchado o leído nunca; no les hace falte, ya saben que son “peligrosas”: no sólo porque las mujeres son peores personas, según nos dicen los textos patriarcales desde la Antigüedad, sino además porque “esas histéricas” se atreven a cuestionar al Hombre.

noestassolaPor suerte, cada vez más personas siguen denunciando, que es defender a quienes reciben violencia y que no es hacer daño a nadie, personas que lo hablan, que lo denuncian, porque entienden que violar es torturar. Por suerte, tenemos leyes que si bien no lo conceptualizan bien, lo persiguen en parte. Pero falta mucho, falta que la gente comprenda la profundidad de este problema. Por eso es necesario que todo el mundo se implique, luche por un mundo mejor.

Citas de “Comprender y abordar la violencia hacia las mujeres” (8 págs. pdf) de la Organización Mundial de la Salud:

DIMENSIONES DE LA VIOLENCIA CONTRA LA MUJER RELACIONADAS CON EL GÉNERO
Las características de la violencia contra la mujer son diferentes de las de la violencia contra los hombres.
A nivel mundial, los hombres tienen mayores probabilidades de morir como resultado de conflictos armados, violencia interpersonal infligida por desconocidos y suicidio, mientras que en las mujeres son mayores las probabilidades de morir a manos de alguien cercano a ellas, como el esposo y otros compañeros íntimos. Por lo tanto, las mujeres a menudo están emocionalmente involucradas con sus agresores y dependen económicamente de ellos.
Las actitudes predominantes en muchas sociedades sirven para justificar, tolerar o permitir la violencia contra la mujer y a menudo se culpa a las mujeres por la violencia que experimentan. Estas actitudes con frecuencia provienen de creencias tradicionales que consideran a las mujeres como subordinadas a los hombres o que autorizan a los hombres a usar la violencia para controlar a las mujeres.
Muchos países tienen sistemas jurídicos que minimizan o pasan por alto los actos de violencia contra la mujer. Aun donde existe una legislación apropiada, puede ser aplicada inadecuadamente o permitir una interpretación que refleja actitudes tradicionales nocivas.
NORMAS SOCIALES Y CULTURALES QUE APOYAN LA VIOLENCIA CONTRA LA MUJER
Los estudios en diversos entornos han documentado muchas normas y creencias sociales que apoyan la violencia contra la mujer, como las siguientes:
• el hombre tiene derecho a imponer su dominio sobre una mujer y es considerado socialmente superior;
• el hombre tiene derecho a castigar físicamente a una mujer por su comportamiento “incorrecto”;
• la violencia física es una manera aceptable de resolver el conflicto en una relación;
• las relaciones sexuales son un derecho del hombre en el matrimonio;
• la mujer debe tolerar la violencia para mantener unida a su familia;
• hay veces en las que una mujer merece ser golpeada;
• la actividad sexual —incluida la violación— es un indicador de la masculinidad;
• las niñas son responsables de controlar los deseos sexuales de un hombre.
Más lectura: De Hojas informativas de la OMS sobre Violencia sexual (12 págs, pdf):
La violencia sexual abarca actos que van desde el acoso verbal a la penetración forzada y una variedad de tipos de coacción, desde la presión social y la intimidación a la fuerza física.
Postearemos algunos trabajos más. Ayudadnos a difundir estas ideas, estas informaciones. Gracias.