Propuesta de Coeducación para el curso 2017-18

Al fin os presento la propuesta coeducativa para el curso 2017-18, que me ha llevado muchas más horas de las que se registran en mi horario, que es una semanal. Espero que sea de utilidad al profesorado, sin el cual nada es posible en los centros; a las personas que asisten a nuestro centro a aprender uno o varios idiomas, porque son la vida del centro; y a todas las personas y centros que nos siguen, porque sabemos que nunca vienen mal ideas para esta área para muchas personas aún nueva de la transversalidad coeducativa.

No dudéis en poneros en contacto para cualquier cosa en el correo de Coeducación o a través de los blogs y canales youtube.

¡Muy feliz curso de desarrollo de la inteligencia feminista! ❤

Anexos

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Folleto Coeducación (curso 2017-18)

Acabo de actualizar la página de arriba (barra de navegación) con la nueva versión del folleto de Coeducación. ¡Esperamos que os lo podáis descargar!

https://coeducacioninteligenciafeminista.wordpress.com/folleto-informativo/

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Proyecto DIF: una postal y el borrador del vídeo presentación

Os copiamos una tarjeta del vídeo borrador de nuestro nuevo canal youtube para Desarrollando inteligencia feminista (ver vídeo aquí pero seguimos en construcción!), porque ayuda a comprender qué hacemos aquí. Creemos que la idea de esta tarjeta puede ayudar al profesorado a presentar el proyecto coeducativo, porque a casi todo el mundo le interesa poder construirse como mejor persona, como una persona que no genera injusticias evitables si se pensara un poco.

Violencia de género: Formación al personal de Administración Pública

PyR. Si todas las personas somos machistas, ¿cómo podemos desarrollar inteligencia feminista?

Somos machistas, más bien, somos de culturas patriarcales, por eso dice Chimamanda Ngozi Adichie (escritora nigeriana) que “Todas las personas deberíamos ser feministas” (link sobre esta lectura de clase en el C1 de Inglés). Eso no podemos evitarlo, lo somos. La sociedad patriarcal es una cultura de siglos de antigüedad, desde el neolítico nada menos.

La cultura nos influye más de lo que creemos en lo que es nuestra persona, nuestra identidad. Es como cuando naces en un país donde prevalece una religión, pongamos la católica, y no crees en Dios. Tu identidad sería al menos algo diferente a si hubieras nacido en una sociedad protestante (si seguimos en el cristianismo), o bien judía o musulmana (si cambiamos a otras religiones monoteístas patriarcales). Puedes ser una persona no creyente y sin embargo que tu identidad cultural venga marcada por esas religiones de alguna manera. ¿Serías exactamente la misma persona si hubieras nacido en un país donde predomina otra religión? ¿Serías exactamente la misma persona si hubieras nacido con otro sexo, o sexualidad? ¿O con otro color de piel? ¿Otro estatus económico o social?

Nuestra identidad no es algo “natural = ajena a nuestra voluntad (elegimos más de lo que creemos) e inmutable” sino sensible a muchos factores, y los valores patriarcales no están sólo en siglos de historia donde básicamente sobre todo se nos ha hablado de violencia y poder, sino también en tradiciones, costumbres, valores, en cómo nos relacionamos, cómo hablamos, cómo pensamos las cosas… en todo. Sin embargo, no es esto la única influencia. También influye nuestra personalidad, nuestros deseos y sueños, la gente que nos rodea… La característica clave del cerebro y de la mente humana es la maleabilidad: podemos muchas más cosas de las que creemos posibles, y eso incluye construirnos como personas. Por eso sabemos lo importante que es el diálogo, hablar, comunicarnos, y también la educación.

Ser feminista en una sociedad patriarcal es apostar por la autocrítica y la crítica con el fin de ser más feliz y generan menos abuso y discriminación. Si negamos que puede haber gente que se sienta mal con los papeles tradicionales es sólo que no queremos ver la realidad. Todos los días esos papeles nos hacen daño. Los papeles tradicionales de Mujer y Hombre (la versión patriarcal de un ser varón o mujer, una versión que ahora nos parece algo absurda porque podemos ser Mujer, Hombre y Persona de maneras diferentes) nos deshumanizan porque nos dicen que nuestros genitales determinan nuestra identidad, a qué nos podemos dedicar, cómo podemos ser, qué podemos sentir, hacer, no hacer… Nuestra mente, nuestra inteligencia, lo que podemos y no podemos hacer… ya sabemos que eso no es lo que tradicionalmente se ha dicho que pueden ser o hacer “los hombres y las mujeres”. Tener capacidad para gestar un bebé, parirlo, criarlo no quiere decir que no seas buena razonando, o que no puedan conducir bien, o ser una buena atleta, o artista, o activista. Tener pene no significa que no puedas razonar con empatía, comunicarte teniendo en cuenta a otras personas, o con ternura y humor, cocinar bien sólo si eres un genio de la cocina. Es cierto que si tu sociedad espera de ti que se te dé bien una cosa, somos tan inteligentes que nos desarrollamos en eso, para colmar esas expectativas, pero a veces no podemos porque amamos hacer otra cosa, o sentimos otra cosa, o porque tenemos muchos más intereses…

Cuando eres feminista analizas muchas cosas de la identidad, por pensarlas y por el día a día, porque ves que hay cosas que es necesario cambiar para poder mejorar las relaciones, y la relación contigo misma o contigo mismo, en un mundo más igualitario, más como nos dice la Declaración Universal de Derechos Humanos: donde sexo, sexualidad, color de piel, creencias, ideología… no implica que no seamos iguales en derechos. Día a día queremos validar el orden patriarcal, consciente o inconscientemente, porque es lo que conocemos: dejar claro que somos diferentes en derechos y habilidades, pero lo cierto es que cualquier persona puede ser diferente, y que los derechos no pueden depender de esas cosas, sino de nuestro respeto a la vida de las personas.

En este nuevo curso, os invitamos a enviarnos escritos sobre cómo os apañáis en el día con la cuestión de que somos de cultura patriarcal pero estamos trabajando desde el feminismo para superarla, y así poder hacer o ser lo que se supone que no podemos hacer o ser sabiendo que queremos y nos relacionamos con personas que pueden o no estar en este desarrollo de inteligencia feminista. Contadnos, por ejemplo, qué tipo de pareja sois: qué cosas patriarcales no podéis evitar y qué cosas habéis cambiado y por qué.

Aclaración: violencia de género, doméstica, y defensa legal ante el maltrato y el asesinato

Cuando una mujer asesina a un varón, el crimen se juzga por la ley general que condena el asesinato. Igual pasa con las agresiones (físicas, concretamente). Si una mujer asesina a un hombre va a juicio y es condenada porque el asesinato está prohibido en nuestra sociedad. Las mujeres, por tanto, si asesinan, no son perdonadas por asesinar. Van a juicio. Igual ocurre si agreden o torturan/maltratan, y si maltratan a menores tendrá su agravante, porque la ley protege a la infancia. Se les aplica la ley contra agresiones y torturas, que es la ley común contra este tipo de violencia.

El número de mujeres que usan la violencia contra los hombres y asesinan a hombres es bajísimo, no porque las mujeres no puedan ser violentas, o asesinar, son humanas (cualquier ser humano es capaz de este crimen), sino porque en la cultura patriarcal se las socializa con una prohibición de recurso a la violencia física de asesinato o maltrato (físico). Por lo que mujeres asesinando a hombres, este tipo de violencia, no es un problema social. Por esto NO hay una ley específica que aborde el problema social, porque no es un problema social. Pero esto no significa que a ellas no se las condene por violencia física cuando la ejercen.

Sin embargo, cuando un hombre asesina a una mujer, concretamente en el contexto familiar (que es el uno de los casos de violencia de género que reconoce la ley), o cuando un hombre maltrata (especialmente físicamente) a una mujer o a menores, concretamente en el contexto familiar, nuestra legislación sí considera que eso, dado el número de casos, es un problema social, y por tanto hay una ley específica.

Igual pasa con los crímenes del odio (xenófobos, racistas, homofóbicos, transfóbicos, con menores, con personas ancianas…), y la violencia de género también lo es.

Por tanto, “violencia de género” no signfica “violencia del hombre a mujer o de la mujer al hombre, indistintamente”, porque los casos no son iguales en las sociedades patriarcales en transición hacia sociedades regidas por el respeto a los derechos humanos de todas las personas, al margen de su sexo, género, sexualidad, estatus, grupo cultural… Violencia de género es sinónimo de violencia machista y de violencia misógina, legalmente y en la comprensión evolucionada de la violencia en nuestra sociedad.

Finalmente, “violencia doméstica” no es sinónimo de “violencia de género” aunque según las estadísticas y la realidad social la mayoría de los casos de violencia doméstica son también violencia de género. La violencia doméstica incluye los casos de mujeres maltrando a hombres, menores, y mayores. Y obviamente, los casos, mucho más numerosos, de hombres maltratando a mujeres, menores y mayores.

28 junio: Fiestas mundiales del Orgullo LGTBI

“[E]l II Plan estratégico de Igualdad de Género en educación 2016-2021, que tendrá una vigencia de seis años, se concibe como el marco de actuación y la herramienta para continuar impulsando la igualdad dentro del sistema educativo, tanto en aspectos estructurales y culturales de la Administración, como en los relacionados con la vida y las actuaciones de los centros docentes, contemplando, asimismo, la diversidad de identidades de género, de orientaciones sexuales, de modelos de familia y de formas de convivencia, evitando cualquier tipo de discriminación por causa de las mismas” (Cita extraída del II Plan de Igualdad andaluz)

Blog Identidades Humanas ante la Identidad Patriarcal (proyecto). Y por si os interesara colaborar en el curso 2017-18 (escribir a inteligenciafeminista ARROBA gmail.com), os vinculamos al blog que hemos creado para poder analizar individual y conjuntamente las cuestiones de identidades humanas. Si realmente el modelo patriarcal de hombre y de mujer, ambos heterosexuales, y con características que los definen como “complementarios” (las cualidades del hombre no las tiene la mujer y viceversa), explica la construcción identitaria humana.