Antifeminismo y Coeducación, reflexiones

Os posteamos un mensaje de reflexión sobre Antifeminismo y Coeducación, compartido también en la Red de Coordinación del Plan de Igualdad de Andalucía. Podéis postear comentarios y materiales aquí, o enviarlos a inteligenciafeminista@gmail.com

ANTIFEMINISMO Y COEDUCACIÓN (versión ampliada). Para las personas que comprenden los derechos humanos, la “violencia de género” es el nombre científico (analizado en ciencias sociales) de la violencia del Hombre (versión de una identidad posible del hombre) hacia las mujeres en la sociedad patriarcal, y NO es decir que las mujeres no puedan ser violentas. Las mujeres pueden ser violentas porque son humanas. Por eso si asesinas, seas hombre o mujer, vas a juicio y si eres culpable te condenan. ¿Y por qué asesinar? Tema complejo, pero sabemos por qué ocurre un caso, el de la “violencia de género”, pues está vinculado a un tipo de cultura y por tanto de educación, que no se da sólo en las aulas, y ese problema de “violencia de género” tiene la dimensión de PROBLEMA SOCIAL, es decir, si se estudian los datos de mujeres que asesinan a hombres o al revés, el segundo grupo tiene unas cantidades tan desproporcionadas que se considera “problema social”. Aunque la ley contra la violencia de género sorpresivamente sólo incluye la violencia del Hombre a las mujeres cuando éstas comparten con él o la compartieron “vida familiar”, todo el mundo sabemos que el problema del violencia en el mundo, el que tolera y justifica la violencia del Hombre a las mujeres, en las guerras y hasta hace muy poco en “la paz” es masivo y en sociedades más machistas que la nuestra ahora da tanto miedo que no se quiere pensar. Y esta violencia no es como la del Hombre hacia el hombre. Ésta se da en las guerras, pero siempre es “entre iguales” y tiene toda una mitología de valor montada a su alrededor, el premio (que suele incluir violar a las mujeres, por cierto, como premio humano o divino), que no tiene desde luego la violencia de género, donde ella tiene necesariamente que asumir ser víctima que no se defiende, porque si se defiende, la van a linchar además en su sociedad, por mala mujer.
Las personas somos capaces de violencia, al margen de nuestros genitales, y en las sociedades patriarcales, donde se favorece la conceptualización del mundo en dos bloques contendientes donde uno debe prevalecer, y por tanto cualquier violencia será adecuada y legítima, y el diálogo y el razonamiento empático cosas risibles, el Hombre está autorizado a emplear todos los tipos de violencia, no sólo la física, la violencia verbal, conceptual, de las actitudes y relaciones, y las mujeres tienen que conformarse con usar la no física. Pero si fueran socializadas como el hombre en el patriarcado, serían igualmente violentas físicamente (igual que hay hombres incapaces de colmar las expectativas identitarias patriarcales, existirían mujeres que no pudieran, pero la mayoría podría, es fácil ver la realidad, bastaría que no las socializaran como víctimas perpetuas potenciales), porque para ser personas violentas físicamente no hace falta tener testículos, ni testosterona. Hace falta sentir que puedes (autorización social), esto es muy importante en el mundo humano, y tener odio (no hablo por tanto de autodefensa, sino de odio), y eso puede cualquier ser humano.
Los antifeministas son hombres y mujeres (que quieren que las llamen en masculino porque ellas ven bien el orden patriarcal; como ellos, ven que hay justificación biológica para la distribución de las tareas, no digo parir, obviamente, sino todo lo demás ni por asomo biológico que conllevan los roles e identitades patriarcales), que no comprenden los derechos humanos ni la libertad de expresión, están llenos de ODIO HACIA PERSONAS QUE LUCHAN CONTRA LA VIOLENCIA que se considera ya en algunos lugares PROBLEMA SOCIAL (no contra toda la violencia que existe, por ejemplo, la de las mentes psicópatas, que pueden ser mentes de hombres o mujeres), y estar lleno de odio hacia la gente que lucha contra la violencia plantea la pregunta: ¿por qué?
¿Por qué si está en contra de que una mujer asesine, y hay una ley que la castiga si lo ha hecho, al antifeminista le molesta que tratemos el grave problema social de que en una sociedad que la gente llama “igualitaria” haya tal desbordante porcentaje de asesinatos y violaciones de hombres hacia mujeres? Los antifeministas se pasan el día buscando noticias de mujeres asesinas, y no ven lo muy fácil que es encontrar datos de género que no apuntan a la impunidad de las mujeres, sino al problema social de la violencia de género en las sociedades patriarcales.
Si les molesta una violencia, ¿por qué no ven esta otra?
Es como alguien con este problema de visión: sólo puede ver algo concreto que tiene delante, no puede además empatizar o sentir nada fuera de este hecho, que lo llena todo. Deberían estudiarse en clase los posts de muros de hombres antifeministas, para que la gente viera lo que es, y que no se puede ser antifeminista si se es una persona demócrata, o que entiende los derechos humanos. Que la demonización de las mujeres es algo que colaba en el pasado, supuestamente, y que un estado democrático y laico no alienta ni justifica, porque si hay crimen, se va a juicio, y si no lo hay, no se puede “votar” para lincharla.
Pues ahí están, los antifeministas, en los grupos whatsapp de estudiantes de centros donde hay coeducación, contándole a la gente lo zorras e hijas de puta que son las mujeres que han luchado por una ley injusta (¿podrían preguntarles por qué es injusta, si hay una ley que castiga el crimen al margen del género?) y cómo lo hacen?: poniendo vídeos de mujeres supuestamente feministas que hablan de “cortarles los cojones” a los hombres o de mujeres que pegan a menores o a sus maridos (al parecer, un problema social?). Y la gente que recibe estos posts, compartiendo, y si tú les dices: “yo soy feminista, si me lo envías te cuento lo que yo veo”, no te los envían. ¿Eso qué significa? ¿Se podría hablar de eso en clase? Porque claro, el resultado es que se arropa al violento y se mantiene la distancia con la persona que lucha de forma noviolenta por la superación de un tipo de violencia, bastante complejo además, por sus incontables interconexiones. Ahí está la gente, atendiendo a lo que los violentos les envían y sin tiempo para leer posts de Coeducación que abordan cosas habladas en clase, porque claro, ¿no hay que usar la oportunidad de pensar y analizar? ¿Es siempre más fácil perpetuar las peores ideas y dinámicas, las que mantendrán el orden de siempre, ese que tanta paz nos trae? Ahí están, con su apoyo de hecho al antifeminista, ayudándoles a desacreditar a las personas que ofrecen razonamientos fundados y que no alientan al odio a nada sino a abordar un problema social de violencia.
Si consiguieran lo que quieren, a las mujeres asesinas no se les aplicaría la ley que tenemos contra el crimen, se las arrastraría de los pelos a la plaza pública y quemaría vivas. Junto con “las feministas”, porque siempre la intención es equipararlas. (Lo de llamar “feminazi” a un movimiento social de derechos humanos y de indescriptible empatía, pues lleva a la gente a luchar no por sus familias, sino también por su sociedad, algo altruista, de solidaridad y sororidad.)
¿Qué le harían a los hombres que asesinan a las mujeres? A algunos, por los posts que comparten, les darían medallas, porque eran “hijasdeputa” y “son unas zorras”. Así se las gastan. El odio en la mujer da mucho miedo, pero en el hombre al parecer da seguridad, a la mente cultural patriarcal, que tanto nos ha deshumanizado.
Otra cosa a tener en cuenta es que jamás están en los trabajos o foros de derechos humanos. No dejan ni un gordidedo en nada de derechos humanos. Y si la lucha feminista es inmensa en la cantidad de temas que tocan, es sospechoso que no vean bien ni uno, cuando la mayoría de la sociedad los vive ya, aunque no quiera ver gracias a quién los tiene. (“No pasaremos a la historia pero siempre hemos estado aquí”, como dicen en mujerpalabra.net )
Hay que recoger datos y abordarlo, todo esto, el problema de que gente sienta que puede decir “soy antifeminista” o “estoy contra la violencia de género pero no soy feminazi” (contaremos este caso porque es muy ilustrativo), porque montan campañas para distorsionar y confundir a la gente, y la gente se deja porque a pesar de los logros sociales, la mayoría sigue prefiriendo estar anestesiada, ver reality shows antes de aportar a construir una sociedad menos violenta e injusta, porque la gente sigue temiendo a los más violentos, aunque no tengan por qué, por tradición. Los logros del no pensar, de no ser conscientes de dónde estábamos y dónde podríamos estar.

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