PyR_02: ¿Las feministas odian a los hombres?

nosonmuertasEl feminismo es, entre varias cosas importantes, un movimiento de defensa de los derechos humanos de las mujeres, que son personas según la noción de derechos humanos que el feminismo ha ayudado a construir. Sin embargo, como vivimos en sociedades patriarcales desde hace siglos, la defensa de que las mujeres tienen mentes humanas y derechos humanos es objeto de ideas y palabras malintencionadas o erróneas, como esta creencia que tiene tanta gente. Estas distorsiones perjudican o impiden la comprensión de buenas ideas, ideas que de hecho nos han transformado radicalmente la vida a muchas personas sin habernos costado una guerra. Por lo que hay que reenfocar las cosas y ver el hecho, que el feminismo está exento de odio*: se consiguen mejoras para la vida personal y para la sociedad a través de la lucha noviolenta. Para la lucha violenta sí es necesario aprender a odiar porque hay que torturar y matar a alguien y conocemos bien las justificaciones, aunque las hayamos empezado a cuestionar, siguen convenciéndonos. Los movimientos sociales, sin embargo, no luchan así, sino desde la empatía hacia otras personas: las que reciben un trato injusto, las que son objeto de violencia, y eso hace el feminismo.

Que las feministas odian a los hombres es una de las distorsiones clásicas sobre el feminismo: se confunde la defensa de derechos humanos de las mujeres con el ataque a los hombres.** El análisis feminista no critica a cada persona-hombre sino el papel que los varones tienen asignado en la sociedad patriarcal y la identidad que va asociada al mismo, ser “un Hombre”, papel e identidad que no son necesariamente lo que las personas-hombre pueden y quieren ser, sino construcciones culturales, no son únicas realidades, y lo sabemos si miramos en nuestras vidas y las de nuestras personas queridas (cuántas personas no son exactamente como se supone que tenemos que ser las mujeres y los hombres) y si estudiamos nuestra Historia registrada donde se nos ha contado que el Hombre es superior intelectual, física, espiritualmente a las mujeres, y que las mujeres están en deuda con Él y son responsables de nuestros males por su naturaleza inferior, peor.

estecuerpoesmioEn otras palabras, desde el feminismo no se alienta a odiar a nadie, ni tampoco a que se trate a los hombres como se trata a las mujeres en las sociedades patriarcales; se alienta a analizar, cuestionar, rechazar el papel Hombre y el papel mujer patriarcal, se critica el llamado sistema sexo-género patriarcal y las identidades y papeles que le impone a las personas. Lógicamente, de ese binomio Hombre-mujer (patriarcales) se analiza, critica y rechaza a menudo el papel de quien manda porque quien manda (“lidera la especie”, “es la medida de todas las cosas”, de ahí que baste con nombrarle a Él y que las imágenes de Dios sean de varones) es responsable de violencia hacia quien tiene necesariamente que obedecer. (Del problema de que estés en el grupo que manda y no quieras, como le pasa a hombres que prefieren ser personas o que tienen otra idea de cómo construir su identidad de hombre hablaremos otro día.)

El feminismo intenta aportar el análisis de cómo funciona la injusticia base que construye nuestras sociedades de cómo se limita y determina la identidad de las personas, para que construyan la sociedad patriarcal, que es un tipo de sociedad humana donde el uso de la violencia se justifica a menudo y prefiere al uso de la racionalidad empática, del pensamiento noviolento o constructivo. Además de análisis, el feminismo alienta a las personas a actuar para desmontar este sistema de violencias porque entiende que todas las personas estamos ayudando a su pervivencia; llama a desmontarlo para humanizar nuestra sociedad, para poder construir un mundo donde recuperemos el significado y el potencial de humanidad que el sistema sexo-género nos han limitado y negado, donde los hombres puedan ser afectivos y nadie los rechace por eso y las mujeres pensadoras y no se las considere malas mujeres por eso; donde no se imponga la maternidad a nadie y no se le niegue la posibilidad de ser madre o padre a una persona que desea serlo; donde no se le diga a una mujer que “rompe” su matrimonio y “tira por la borda” su vida si denuncia y abandona a un maltratador; y no se le diga a las niñas “has llegado muy lejos, confórmate” y a los niños “eres un genio” sino que se aliente a niñas y niños a imaginar y ser con más libertad, sin necesidad de prevalecer sobre nadie, porque se respeten sus personas; donde no se trate como a una persona agresora a quien expresa una crítica que permite al grupo mejorar algún aspecto de su funcionamiento; donde no se obligue a un hombre a ejercer violencia física contra otras personas, y puedas caminar tranquila por la calle porque nadie te va a ver como si fueras una muñeca a la que se puede forzar a todo…

Cuántas cosas han empezado a cambiar gracias al feminismo y cuánto camino nos queda para comprenderlo. Pero hay que luchar por evolucionar a sociedades menos violentas e injustos. Nos va la vida en ello.

NOTAS AL PIE

Uno de los recursos de la lucha feminista es el empleo de la rabia como motor para actuar (yo lo llamo “furiosidad feminista”, porque requiere furia, rabia y el valor que requiere la curiosidad, el afán por aprender y atreverse en lo desconocido), pero la rabia no es odio, y de hecho, gracias a que las mujeres tradicionalmente han tenido prohibido el empleo de la violencia (si un hombre responde con violencia a una violencia que se le ejerce, se comprende; si lo hace una mujer se la recuerda, con preocupación, que usar la violencia es malo) las mujeres feministas han tenido más libertad para hallar formas de expresión de la rabia, que no son la violenta. Hoy en día nos están ofreciendo numerosos ejemplos de cómo expresar la rabia a través de lucha noviolenta, es decir, sin tener que asumir el medio que se combate o critica. En relación con esto, en la expresión artística o activista de la crítica feminista se emplea entre otros recursos la metáfora de la violencia: responder a la violencia recibida imitándola no en la realidad, sino metafóricamente, en una obra o acción simbólica. ninyacomesapoComo un cuadro donde una niña se come un sapo para representar que la princesa se come al príncipe, una pintada donde mujer vomita corazones expresando su rechazo al “amor romántico patriarcal” que concibe a las mujeres como muñecas, una viñeta con una mujer con un hacha diciendo “Muerte al patriarcado”, o una canción que dice “Somos unas zorras” para quitarle el poder destructivo a esa acusación implacable que ha llevado a muchas mujeres a ser linchadas porque la sociedad las equiparaba a malas personas por estar haciendo cosas que tenían prohibidas, como seguir curando a las personas cuando se inició la medicina patriarcal, o ejercer el pensamiento crítico para que algo, pongamos la situación de las mujeres, mejore. Este uso metafórico de la violencia en arte y activismo es juzgado sin pensar y de manera inmediata desde la mentalidad antifeminista que llevamos dentro como que las mujeres que usan esa metáfora son de hecho malas y violentas, cuando la realidad es que están denunciando la violencia recibida por un medio muy humano.

** Las distorsiones antifeministas, el reaccionar de manera antifeminista a algo, es a menudo no intencionado por parte de quienes las difunden y ocurre así porque hemos sido educadas y educados en conceptos patriarcales del mundo durante siglos y es como si los lleváramos en el ADN. Por eso es necesario dejar de hablar de ser machista y empezar a hablar de la necesidad de que desarrollemos inteligencia feminista, para que podamos ahondar, evolucionar, y recuperar nuestro potencial humano.