Antifeminismo y Coeducación, reflexiones

Os posteamos un mensaje de reflexión sobre Antifeminismo y Coeducación, compartido también en la Red de Coordinación del Plan de Igualdad de Andalucía. Podéis postear comentarios y materiales aquí, o enviarlos a inteligenciafeminista@gmail.com

ANTIFEMINISMO Y COEDUCACIÓN (versión ampliada). Para las personas que comprenden los derechos humanos, la “violencia de género” es el nombre científico (analizado en ciencias sociales) de la violencia del Hombre (versión de una identidad posible del hombre) hacia las mujeres en la sociedad patriarcal, y NO es decir que las mujeres no puedan ser violentas. Las mujeres pueden ser violentas porque son humanas. Por eso si asesinas, seas hombre o mujer, vas a juicio y si eres culpable te condenan. ¿Y por qué asesinar? Tema complejo, pero sabemos por qué ocurre un caso, el de la “violencia de género”, pues está vinculado a un tipo de cultura y por tanto de educación, que no se da sólo en las aulas, y ese problema de “violencia de género” tiene la dimensión de PROBLEMA SOCIAL, es decir, si se estudian los datos de mujeres que asesinan a hombres o al revés, el segundo grupo tiene unas cantidades tan desproporcionadas que se considera “problema social”. Aunque la ley contra la violencia de género sorpresivamente sólo incluye la violencia del Hombre a las mujeres cuando éstas comparten con él o la compartieron “vida familiar”, todo el mundo sabemos que el problema del violencia en el mundo, el que tolera y justifica la violencia del Hombre a las mujeres, en las guerras y hasta hace muy poco en “la paz” es masivo y en sociedades más machistas que la nuestra ahora da tanto miedo que no se quiere pensar. Y esta violencia no es como la del Hombre hacia el hombre. Ésta se da en las guerras, pero siempre es “entre iguales” y tiene toda una mitología de valor montada a su alrededor, el premio (que suele incluir violar a las mujeres, por cierto, como premio humano o divino), que no tiene desde luego la violencia de género, donde ella tiene necesariamente que asumir ser víctima que no se defiende, porque si se defiende, la van a linchar además en su sociedad, por mala mujer.
Las personas somos capaces de violencia, al margen de nuestros genitales, y en las sociedades patriarcales, donde se favorece la conceptualización del mundo en dos bloques contendientes donde uno debe prevalecer, y por tanto cualquier violencia será adecuada y legítima, y el diálogo y el razonamiento empático cosas risibles, el Hombre está autorizado a emplear todos los tipos de violencia, no sólo la física, la violencia verbal, conceptual, de las actitudes y relaciones, y las mujeres tienen que conformarse con usar la no física. Pero si fueran socializadas como el hombre en el patriarcado, serían igualmente violentas físicamente (igual que hay hombres incapaces de colmar las expectativas identitarias patriarcales, existirían mujeres que no pudieran, pero la mayoría podría, es fácil ver la realidad, bastaría que no las socializaran como víctimas perpetuas potenciales), porque para ser personas violentas físicamente no hace falta tener testículos, ni testosterona. Hace falta sentir que puedes (autorización social), esto es muy importante en el mundo humano, y tener odio (no hablo por tanto de autodefensa, sino de odio), y eso puede cualquier ser humano.
Los antifeministas son hombres y mujeres (que quieren que las llamen en masculino porque ellas ven bien el orden patriarcal; como ellos, ven que hay justificación biológica para la distribución de las tareas, no digo parir, obviamente, sino todo lo demás ni por asomo biológico que conllevan los roles e identitades patriarcales), que no comprenden los derechos humanos ni la libertad de expresión, están llenos de ODIO HACIA PERSONAS QUE LUCHAN CONTRA LA VIOLENCIA que se considera ya en algunos lugares PROBLEMA SOCIAL (no contra toda la violencia que existe, por ejemplo, la de las mentes psicópatas, que pueden ser mentes de hombres o mujeres), y estar lleno de odio hacia la gente que lucha contra la violencia plantea la pregunta: ¿por qué?
¿Por qué si está en contra de que una mujer asesine, y hay una ley que la castiga si lo ha hecho, al antifeminista le molesta que tratemos el grave problema social de que en una sociedad que la gente llama “igualitaria” haya tal desbordante porcentaje de asesinatos y violaciones de hombres hacia mujeres? Los antifeministas se pasan el día buscando noticias de mujeres asesinas, y no ven lo muy fácil que es encontrar datos de género que no apuntan a la impunidad de las mujeres, sino al problema social de la violencia de género en las sociedades patriarcales.
Si les molesta una violencia, ¿por qué no ven esta otra?
Es como alguien con este problema de visión: sólo puede ver algo concreto que tiene delante, no puede además empatizar o sentir nada fuera de este hecho, que lo llena todo. Deberían estudiarse en clase los posts de muros de hombres antifeministas, para que la gente viera lo que es, y que no se puede ser antifeminista si se es una persona demócrata, o que entiende los derechos humanos. Que la demonización de las mujeres es algo que colaba en el pasado, supuestamente, y que un estado democrático y laico no alienta ni justifica, porque si hay crimen, se va a juicio, y si no lo hay, no se puede “votar” para lincharla.
Pues ahí están, los antifeministas, en los grupos whatsapp de estudiantes de centros donde hay coeducación, contándole a la gente lo zorras e hijas de puta que son las mujeres que han luchado por una ley injusta (¿podrían preguntarles por qué es injusta, si hay una ley que castiga el crimen al margen del género?) y cómo lo hacen?: poniendo vídeos de mujeres supuestamente feministas que hablan de “cortarles los cojones” a los hombres o de mujeres que pegan a menores o a sus maridos (al parecer, un problema social?). Y la gente que recibe estos posts, compartiendo, y si tú les dices: “yo soy feminista, si me lo envías te cuento lo que yo veo”, no te los envían. ¿Eso qué significa? ¿Se podría hablar de eso en clase? Porque claro, el resultado es que se arropa al violento y se mantiene la distancia con la persona que lucha de forma noviolenta por la superación de un tipo de violencia, bastante complejo además, por sus incontables interconexiones. Ahí está la gente, atendiendo a lo que los violentos les envían y sin tiempo para leer posts de Coeducación que abordan cosas habladas en clase, porque claro, ¿no hay que usar la oportunidad de pensar y analizar? ¿Es siempre más fácil perpetuar las peores ideas y dinámicas, las que mantendrán el orden de siempre, ese que tanta paz nos trae? Ahí están, con su apoyo de hecho al antifeminista, ayudándoles a desacreditar a las personas que ofrecen razonamientos fundados y que no alientan al odio a nada sino a abordar un problema social de violencia.
Si consiguieran lo que quieren, a las mujeres asesinas no se les aplicaría la ley que tenemos contra el crimen, se las arrastraría de los pelos a la plaza pública y quemaría vivas. Junto con “las feministas”, porque siempre la intención es equipararlas. (Lo de llamar “feminazi” a un movimiento social de derechos humanos y de indescriptible empatía, pues lleva a la gente a luchar no por sus familias, sino también por su sociedad, algo altruista, de solidaridad y sororidad.)
¿Qué le harían a los hombres que asesinan a las mujeres? A algunos, por los posts que comparten, les darían medallas, porque eran “hijasdeputa” y “son unas zorras”. Así se las gastan. El odio en la mujer da mucho miedo, pero en el hombre al parecer da seguridad, a la mente cultural patriarcal, que tanto nos ha deshumanizado.
Otra cosa a tener en cuenta es que jamás están en los trabajos o foros de derechos humanos. No dejan ni un gordidedo en nada de derechos humanos. Y si la lucha feminista es inmensa en la cantidad de temas que tocan, es sospechoso que no vean bien ni uno, cuando la mayoría de la sociedad los vive ya, aunque no quiera ver gracias a quién los tiene. (“No pasaremos a la historia pero siempre hemos estado aquí”, como dicen en mujerpalabra.net )
Hay que recoger datos y abordarlo, todo esto, el problema de que gente sienta que puede decir “soy antifeminista” o “estoy contra la violencia de género pero no soy feminazi” (contaremos este caso porque es muy ilustrativo), porque montan campañas para distorsionar y confundir a la gente, y la gente se deja porque a pesar de los logros sociales, la mayoría sigue prefiriendo estar anestesiada, ver reality shows antes de aportar a construir una sociedad menos violenta e injusta, porque la gente sigue temiendo a los más violentos, aunque no tengan por qué, por tradición. Los logros del no pensar, de no ser conscientes de dónde estábamos y dónde podríamos estar.

Convocatoria estudiantil para 8 marzo, paro de estudiantes

Desde el Sindicato de Estudiantes hacemos un llamamiento a todo el movimiento estudiantil, a toda la juventud, para que este 8 de marzo paremos las clases de 12.00 a 13.00h y nos concentrarnos en los patios de los Institutos y en los Campus para decir: ¡Basta ya de violencia machista! ¡En defensa de los derechos de la mujer! ¡Fuera Trump y todos los gobiernos que alientan el machismo y nuestra opresión!

Leer más… ¡El 8 de marzo paramos las clases contra la violencia machista! ¡Nos queremos vivas, libres y combativas!

Derechos humanos y violencia de género

Sobre la violencia hacia las mujeres y la violencia humana. Derechos humanos y la superación del sistema sexo-género patriarcal

Vinculando el mes de noviembre que dedicamos a una forma de violencia de género, la violación, con el mes que dedicamos a los derechos humanos, os presentamos un post de MF, profesora de inglés, en el curso de C1, dado su conocimiento en el análisis de la violencia.

Lo que hoy llamamos “violencia de género” es una de las formas en que las personas ejercen la violencia. La violencia entre personas se justifica y persigue legalmente de diferentes maneras. Con la noción feminista de “violencia de género” hemos podido comprender que existe un tipo de violencia en las sociedades patriarcales que la promoción de las mujeres al estatus de persona o ser humana nos ha hecho considerar inaceptable: la violencia que se ha animado a emplear y que se ha justificado que empleen los hombres con las mujeres para que les sirvieran mejor, les obedecieran o sencillamente para usar los cuerpos de ellas como objetos.

Aunque existen leyes españolas tan progresistas e innovadoras como la ley contra la violencia de género, en ella la noción feminista ha quedado distorsionada pues sólo incluye los casos de violencia doméstica y de violencia en las relaciones íntimas. Consecuentemente, ocurren dos cosas: existe una confusión general sobre términos y conceptos, y, considerando que todas las personas hemos sido educadas en sociedades patriarcales tan antiguas como de siglos de edad, se produce un linchamiento verbal de las personas con inteligencia feminista que intentan aclarar la cuestión. A las personas feministas se nos dice, en modos bastante violentos, que las mujeres también matan y asesinan.

Como escribo esto con fines pedagógicos, para aclarar unos conceptos fundamentales, no voy a discutir aquí cuándo matar o asesinar está justificado o no (según nuestra cultura y según yo misma). Me centro ahora en aclarar lo siguiente:

La violencia de género es la violencia que el patriarcado, la sociedad patriarcal, le ha dicho al Hombre que puede ejercer con las mujeres, por ser el dueño y señor, el líder del grupo humano. En otras palabras, la violencia de género se aprende y se relaciona con quién manda en los asuntos humanos, quién lidera su organización y determina las cosas que afectan al conjunto.

La violencia doméstica incluye todos los tipos de violencia que ocurren en la casa, en el lugar donde la gente se quiere y comparte. Esto significa que la violencia doméstica se relaciona con la violencia de género (la inmensa mayoría  de los casos es violencia de género), pero que también incluye violencia ejercida por la mujer hacia un hombre, niña o niño, por un niño o niña, o persona adolescente hacia una persona adulta o anciana, y viceversa…

La violencia contra una persona, ejecutada por otra persona que no está autorizada a usar violencia (pongamos, una ciudadana) siempre ha estado castigada por la ley. Por lo que mantener que la violencia de género debería incluir la violencia de mujeres hacia hombres es sencillamente una idea antifeminista llena de irracionalidad y hostilidad: cuando las mujeres asesinan va a juicio y si son culpables se las condena por asesinato.

El hecho de que necesitemos leyes que abordan tipos concretos de violencia se produce porque identificamos problemas sociales: nuestra sociedad hoy percibe que la violencia de género, la violencia del Hombre hacia las mujeres (al menos en el escenario del hogar), es inaceptable y un problema social. Nuestra sociedad hoy también considera que necesitamos leyes específicas para abordar otros problemas de violencia: la de motivación racista, homófoba, transfoba, la violencia hacia personas menores…

Pero la existencia de estas leyes más específicas no es injusta con otros grupos:  la violencia ejercida por cualquier persona (que no esté autorizada a usarla en los escenarios que autoriza nuestra sociedad, que, eso sí, son protagonizados por hombres, pues las mujeres en el ejército no están autorizadas a trabajar en “posiciones combatientes” tengo entendido) está castigada por la ley; castigamos a personas que matan a otras personas sin importar qué sexo, sexualidad, género, ideología política, edad, identidad cultural… tienen. El hecho de que tengamos que reforzar estas leyes con otras que abordan ciertas motivaciones o situaciones no puede ser considerado injusto hacia ningún grupo humano, y sin duda alguna, no puede ser injusto para el grupo de los hombres en el patriarcado, pues este grupo, estas personas, no son víctimas de la violencia física ejercida por una mujer más que muy excepcionalmente (sobre la cuestión de que las mujeres son humanas y por tanto capces de usar todos los tipos de violencia también, en especial si su sociedad las autoriza a hacerlo, como hace con el Hombre el patriarcado, no lo puedo tratar aquí. Sólo decir que las mujeres han desarrollado su capacidad humana para la violencia por la vía del lenguaje y las actitudes por la prohibición cultural de que usen la violencia física, y que esto es información relevante para el análisis de la violencia humana y de la violencia patriarcal). En otras palabras, la violencia de mujeres a hombres no es un problema social.

Lo que sí hace le concepto “violencia de género” es cuestionar el sistema de género patriarcal, y por esto es por lo que de entrada rechazamos esta noción feminista. Pero este cuestionamiento ha sido una consecuencia lógica de que hayamos comprendido que todas las personas tenemos derechos humanos, es decir, se ha producido por RAZONES POSITIVAS; y hoy quienes lo comprendemos, nos consideremos feministas o no, estamos ayudando a nuestra sociedada evolucionar hacia un tipo de organización social que respete los derechos humanos de todo el mundo (esto es ser feminista, sin duda), lo que significa inevitablemente abandonar el sistema sexo-género patriarcal que establece una superioridad y una inferioridad entre dos únicos grupos de género que se perciben, sistema que ignora el hecho de la diversidad humana respecto a la identidad.

Sólo añadir ahora, para que quien lo desee pueda controlar su reacción antifeminista y así darle espacio a usar la racionalidad y la empatía: superar el sistema sexo-género patriarcal no significa abolir las identidades humanas, prohibir, como interpretan muy mal intencionadamente, que una persona sea “hombre” o “mujer”. Un hombre puede sentir que es hombre sin identificarse con lo que el patriarcado define como Hombre. Lo mismo se aplica a las mujeres. Hoy sabemos que no todo el mundo tiene o siente su identidad sexual de la misma forma, ni sólo como lo define el patriarcado, que siempre se ha empeñado en definir muy claramente qué es un Hombre, qué una mujer y sobre todo, que él es superior a ella, porque tienen cualidades “complementarias” (Él el raciocinio, ella los sentimientos, esas mitologías). Las personas somos todo tipo de cosas: somos “hombre” de muchas formas, somos “mujeres” de muchas formas también, somos personas en infinitas formas diferentes, y deberíamos dejar de empeñarnos en obligar a las personas a SER el tipo de identidad que entendemos que existe o que determinamos culturalmente que tenemos. Todo el mundo tiene que recibir respeto, salvo que construya su identidad torturando o asesinando. En este caso, es preciso intervenir, pero este caso no es el caso de obligar a alguien a adoptar la identidad que nos parece que tienen que tener, sino para no permitir que se ejerza violencia.

5 mitos violencia machista desmontados en 3 min

Artículos

25NOV Burundanga, violación e intervención noviolenta

Burundanga. No debemos renunciar jamás a la libertad de movimiento que tantos siglos nos ha costado lograr, pero está claro que vivimos en un mundo donde ideas patriarcales como que el Hombre tiene necesidades fuertes que tiene derecho a imponer, algo falso, fomentan la violencia de género, y la violación es un tema de violencia de género tan prohibido que ni la ley contra la violencia de género la recoge. ¿Por qué es tabú? Porque para hablar de la violación con ánimo de solucionar el problema social, hay que analizar el hecho de que son hombres quienes violan, y se insiste en entender eso como que se odia a los hombres, en lugar de entenderse como lo que es: que tenemos que detener este crimen horrible. Aquí, otra vuelta de tuerca: usar drogas para violar.

La droga burundanga anula la voluntad, aunque muchas violaciones se hacen sin ella, porque nos educamos a que ellos pueden ser violentos con ellas por diferentes motivos, y nos educamos a que ellas deben aguantar y sacrificarse y sufrir en silencio, pues el Hombre la mantiene, manda, es el que lleva el peso del mundo.

Para el caso de burundanga usada contra las mujeres, además de robarte o antes que robarte, la están usando para violar, y esas violaciones se van pareciendo a las que sufren las estudiantes en las universidades estadounidenses. Desde hace unos años hemos sabido de casos. Cuando salen a la prensa, siempre se sigue dudando de las mujeres, porque la violación es de los pocos crímenes donde todas las sospechas de maldad caen sobre las víctimas (nos repetimos ahora sobre todo, desde que ya no podemos tan claramente repetir que es una necesidad biológica de él, que ellas siempre quieren secretamente ser violadas, confundiendo las posibles ganas de sexo placentero con un crimen horrible que es tortura). Este verano ha habido muchos casos de violación en grupo a chicas con vídeo que supuestamente demostraba que ella “se dejó”. Nadie se deja torturar. Será que no puede defenderse. Sabemos ahora que estaban drogadas con burundanga.

En cualquier caso, decir que incluso si una persona inicia un acto sexual, si cambia de opinión y no quiere seguir adelante, nadie tiene derecho a forzarla. Si “se calienta”, como dicen, que se dé una ducha fría. las mujeres cuando quieren sexo no violan. Son la prueba andante de que violar es un hecho de cultura, no de naturaleza. Violar es abusar, torturar, y eso no es instinto. El instinto se relaciona con la autodefensa, no con el abuso y la tortura.

Os posteamos un programa del 2013 sobre el tema. Y os animamos a que estéis atentas y atentos, para cuidaros y para cuidar a otras personas. Porque para combatir la violación tenemos que ayudarnos, tenemos todo el mundo que arrimar el hombro.

Podéis considerar la intervención noviolenta: prevenir es muy inteligente y eficaz también (alejarse, hacer que hablas por el móvil, no soltar tu bebida y tenerla vigilada, no tomar cosas que te ofrezcan desconocidos o personas conocidas que insisten en que te drogues, que bromean con “tu poco aguante”…), cuando vemos que algo va mal y nos alejamos. Ayudar a escapar de situaciones de peligro (empujar, salir corriendo, gritar, avisar) es otra forma de ayudar, o llamar a quien pueda ayudar.

25NOV No al neomachismo (“Yo no soy feminista. Yo creo en la igualdad”!) Guía cultural y ¡a leer!

El periódico El País ha publicado este artículo al que vinculamos y del que extractamos la información que nos parece más interesado. [Nota: la definción de la RAE de “feminismo” es poco científica, pero mientras la gente no quiera leer ni escuchar a las personas expertas en el tema, las feministas, seguiremos poniendo obstáculos evitables.]

La sociedad es machista y hay que educar desde muy temprano para desterrar esta tendencia. Esta guía cultural de libros, series, discos y películas es un gran paso

(…) hemos reunido a varios expertos en música, cine, series y libros y les hemos pedido que elijan, cada uno dentro de su terreno, cinco productos culturales perfectos que ayudarían a un adolescente a comprender esta ideología. Se trata de Carlos Bouza, sociólogo y periodista especializado en cine y música de la revista feminista Pikara Magazine; Leyre Khyal, antropóloga y sexóloga; Salvador Catalán, gestor cultural y crítico musical; Carlos Marañón, director de la revista Cinemanía; Natalia Marcos, periodista de la sección de Televisión de EL PAÍS; Mariló García, periodista y responsable del blog de series Yo no me aburro, y Josune Muñoz, crítica literaria y directora de Skolastika, centro cultural bilbaíno especializado en cultura hecha por mujeres.

Os copiamos los libros que recomiendan. Podéis leer el resto aquí: “20 trallazos culturales para que tu hijo machista se haga feminista“. Y os recordamos que si en clase hacéis una colecta y nos compráis un libro de la lista de deseos, os daremos este precioso imán y apareceréis en nuestro cuaderno de ¡personas que donaron! ❤

Cinco libros, más un clasicazo

Teoría King Kong, de Virginia Despentes.Esta obra sacude (y noquea) incluso a aquellos que ya conozcan y se hayan adentrado en el feminismo. Es cruda, ataca al centro mismo del mito de la mujer perfecta que trata de imponer la sociedad y lo hace sin un ápice de corrección. “Te prepara para conocer las consecuencias de la libertad, es honesto y fortalece”, asegura la antropóloga y sexóloga Leyre Khyal. La autora francesa Virginia Despentes está considerada una de las más relevantes pensadoras en la nueva corriente feminista. Lo curiosos es que, desde un punto de vista autobiográfico y marcado por una historia concreta, Teoría King Kong consigue que todos pensemos que también estuvimos ahí.

[ESTE LIBRO LO QUEREMOS PARA NUESTRA BIBLIOTECA DESARROLLANDO INTELIGENCIA FEMINISTA. Aquí tenéis una foto-postal enviada por Lula]

Margarita, de María Colino. “Para acercarse al feminismo de una manera rápida y llena de ácido humor, y de paso familiarizarse con el humor feminista”, recomienda la crítica literaria Josume Muñoz. María Colino es una antropóloga (ahora más centrada en estudiar a tribus de la Amazonia) que se ha convertido en uno de los referentes españoles del cómic feminista. En esta novela gráfica de 60 páginas se centra en Margarita, una adolescente reivindicativa que se pregunta qué será de mayor y que cuestiona sin pudor los roles de género establecidos.

Feminismo para principiantes, de Nuria Varela.Como su título indica, esta obra narra de manera amena y rigurosa la historia del feminismo hasta la actualidad. “Una lectura imprescindible que estimula el deseo de profundizar en las teorías feministas”, señala Muñoz. Además, el libro cuenta con un anexo con textos fundamentales del feminismo, como la Declaración de los Derechos de la Mujer y de la Ciudadanía de Olimpia de Gouges, y no se deja prácticamente ningún tema. Tenga en cuenta que, después de leerlo, es muy probable que su hijo pueda darle lecciones sobre el feminismo.

[ESTE LIBRO SE ENCUENTRA EN NUESTRA BIBLIOTECA DESARROLLANDO INTELIGENCIA FEMINISTA. ¡Pídeselo en préstamo a tu profe! Aquí tenéis un foto-postal enviada por Lula con link al índice del libro]

Pillada por ti, de Cristina Durán y Miguel A. Giner. Según datos de 2015 del ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad, un 25% de las mujeres entre 16 y 19 años sufrió violencia de control por parte de su pareja o expareja en los últimos 12 meses, un porcentaje mayor que en otras edades. Pillada por ti pretende sensibilizar contra la violencia de género, especialmente entre adolescentes. Se trata de un cómic que incluso se puede descargar en el móvil.

[Descargar el cómic en francés, inglés y 4 lenguas que se hablan en España. Vamos a imprimirlo para nuestra Biblioteca feminista también]

El segundo sexo,  de Simone de Beauvoir.Es probablemente una de las obras más relevantes en cuanto a literatura feminista se refiere y, sorprendentemente, las ventas acompañaron a su trascendencia. Y todo ello a pesar de editarse en 1949, una época en la que llamar a que cada mujer construyese su propia identidad porque la idea que se tenía de cómo era una mujer era simplemente un producto social, no parecía ser extremadamente popular. Una obra capital “que materializa el feminismo occidental en la esfera intelectual”, señala Khyal.

[ESTE LIBRO SE ENCUENTRA EN NUESTRA BIBLIOTECA DESARROLLANDO INTELIGENCIA FEMINISTA en FRANCÉS. ¡Pídeselo en préstamo a tu profe!]

Una habitación propia, de Virginia Woolf.“Una mujer debe tener dinero y una habitación propia si va a escribir ficción”, sentenciaba la escritora británica en este ensayo sobre la literatura y las mujeres que acabó extrapolándose a la necesidad de la mujer de tener una independencia tanto económica como personal -una “habitación propia”- para realizarse. “Un clásico imprescindible”, explica Muñoz. Y que aún contiene una preocupante actualidad.

[ESTE LIBRO SE ENCUENTRA EN NUESTRA BIBLIOTECA DESARROLLANDO INTELIGENCIA FEMINISTA en INGLÉS, es pequeñito y tiene 100 págs. ¡Pídeselo en préstamo a tu profe!]

Este post ha sido posible gracias a que Marianela (Francés) envió el link al artículo, gracias a que el centro ha comprado un mueble para nuestro incipiente proyecto de Biblioteca de Desarrollando inteligencia feminista y gracias a mujerpalabra.net. ¡No hay nada como la labor de equipo! Y el artículo fue posible por toda la gente que aparece en él, que es mucha, entre ellas estas pensadoras feministas que os recomendamos.

25NOV Cómo nació el puenting, o de la misoginia en el patriarcado

El puenting nació en una isla del Pacífico donde practican un deporte llamado “nangol”, deporte que tienen prohibido practicar las mujeres, como aquí la mayor parte de las cosas hasta hace poco.

La misoginia (el odio a las mujeres) del hecho no está sólo en ese autoritarismo patriarcal irracional, brutal, que hoy llamamos “violencia de género” (la ley reduce la definición de forma que dificulta que se entienda el concepto), donde el Hombre se considera superior y las mujeres son personas de segunda clase. (No hablamos de cada persona hombre individual, sino del modelo de hombre patriarcal, es decir, el análisis feminista da a los hombres también la posibilidad de liberarse de ese papel.) Así de hostil ha sido la vida por ser mujer hasta finales del siglo 20, que es muy duro que te consideren incapaz de fuerza, valor, inteligencia, cuando de hecho la tienes (y seguimos teniendo que oír que el insulto demencial “feminazi” nombra un tipo de feministas, como si el feminismo pidiera que el trato brutal patriarcal a las mujeres se le diera ahora a los hombres).

Hay una violencia más que no vemos y que explica que nunca echemos de menos a las mujeres en la historia (no hasta hace muy poco, como si hubiera sido normal que todo se lo debiéramos al Hombre, como si no hubiera habido mujeres aportando al mundo, también, a pesar del gran obstáculo de que se esperara que ellas siempre estuvieran encerradas y cuidando a los demás). Esta violencia es que se borra de la consciencia y la memoria, se invisibiliza la realidad de la existencia de las mujeres y su impacto en su sociedad.

La historia del nangol es ésta: la idea nació cuando una mujer, al huir de su marido, se ató una cuerda al tobillo y se tiró al vacío. Qué desesperación, ¿no? Qué gran inteligencia. El marido la siguió y por no haberse atado a nada se estrelló.

¿Por qué iba una mujer a huir de su marido? Pensemos lo más realista: que la pegaba, esa práctica patriarcal de siglos en todo el planeta; o quizá quería ser libre porque la habían forzado a casarse… ¿O será que las mujeres siempre hacen cosas malas, inconvenientes, y por eso está bien tenerlas bien controladas?

No hay retratos de esa mujer, ni se conoce su nombre. No pasó esta mujer a la historia. No se reconoció socialmente su valor e inteligencia al hallar aquella solución para salvar su vida. No sabemos qué fue de ella después. Y el nangol es cosa de hombres en el Pacífico, sirve para que ellos demuestren su hombría, y no para que las personas demuestren su valor; y para asegurar buenas cosechas, un toque de superstición. Aquí también, cuando pensamos en el puenting, no imaginamos mujeres practicándolo, como en la mayor parte de los deportes, pongamos el fútbol, carreras de coches, atletismo, aunque al menos ya nos consta que no es porque las mujeres no puedan practicarlos o porque no los practiquen desde que tienen libertad para hacerlo.

divingSi alguien quiere imaginarla y hacer un dibujo, nos encantará publicarlo, y crear una galería donde imaginemos a tantas y tantas mujeres y otras personas que el patriarcado también odió porque no acataban el papel de género, a quienes debemos cosas muy buenas que disfrutamos hoy.