PyR_01 ¿Por qué decir piropos es machista?

Decir piropos es machista porque no es expresar afecto o admiración por el físico de una persona que tratamos y/o queremos.

La clave de la violencia del piropo está en que CUALQUIER VARÓN puede EMITIR UN JUICIO SOBRE EL FÍSICO DE UNA MUJER EN PÚBLICO, sin tener ningún tipo de relación con ella, y sin tener su invitación a hacerlo o consentimiento. Y de hecho, la mayoría de las mujeres han sentido miedo ante los piropos, porque nunca sabes hasta dónde va a llegar el varón que lo emite, y porque conocemos cómo el patriarcado les ha enseñado que hay una conexión entre desear a una mujer y tener el derecho de imponerle una relación sexual (violación, es decir, tortura), o un acoso verbal.

Expresarle a alguien a quien se quiere el gusto por su físico es positivo y no es necesario ser Hombre para poder hacerlo. Cualquier persona puede sentirlo por cualquier otra. Pero cuando no se conoce a esta persona, no se le comunica en público. Se comunica en el contexto de la vida emocional íntima compartida.

Los piropos son parte del mercado del sexo, donde las mujeres no son personas porque están cosificadas conceptualmente y en el trato, al punto que se considera “biológico” que el Hombre tenga esas necesidades de evaluar el físico de las mujeres donde sea, las conozca o no, e incluso de, en consecuencia del placer que les reportar mirarlas, forzarlas.

Cualquier ser humano puede sentir placer al contemplar a otra persona, pero muchas comprendemos bien que no es cuestión de ir gritándolo en la calle, como le hacen a las mujeres no porque deseen estimarlas públicamente, sino como parte de un sistema de valores patriarcales de Construcción del Ser Hombre y Deshumanización del Ser Mujer, que incluye el terrorismo de género, ya que los varones que dicen cosas a las mujeres en la calle -lo sabemos- pueden sentir que también tienen derecho a usarlas contra su consentimiento, y de su violación las acusan a ellas además de haber provocado. Así de grave es la conexión con algo que aparentemente todo el mundo dice ser inofensivo, como “decirle cosas bonitas a las mujeres en la calle”. Y lo saben todas las mujeres que caminan o pasean solas por los lugares, de día y de noche.

Decir piropos, opinar sobre el físico de una mujer públicamente sin que ella haya pedido opinión, no es inofensivo sino violento, y si se respetan los derechos humanos de las mujeres, lo mínimo es hablarlas cuando se tiene una relación con ellas, no juzgar su físico para que otros varones comprueben qué macho es uno.

Ideas extraídas e interpretadas de un texto escrito por Kala, publicado en mujerpalabra.net

piropo

Gráfico de una serie de Otro Tiempo

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6 thoughts on “PyR_01 ¿Por qué decir piropos es machista?

  1. “Ellas eran mujeres, seres humanos, que transitan por una calle y que tienen pleno, absoluto derecho a no ser molestados, a cruzar como los demás transeúntes, libremente y tranquilamente. La barbarie primitiva, intacta en lo que se refiere a la mujer, es la única causa de ese acosón (acosador) feroz, inhumano, que todos los diarios reprueban en términos de energía; pero ninguno se da cuenta del origen de semejante fenómeno, del espíritu general a que responde” Emilia Pardo Bazán

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  2. Hemos guardado un comentario publicado aquí por su tono despectivo o irrespetuoso. Planteaba que la violación no ocurre por educación (cultura), que ocurre porque las mujeres provocan. Una opinión ignorante y machista, pues la violación es un hecho cultural, de educación: asociar el deseo sexual a forzar a alguien al acto. Ninguna mujer al desear a un varón, por ejemplo, le viola, le impone esa tortura. Tampoco lo hacen los hombres que desarrollan inteligencia feminista y trabajan el disociar su deseo sexual de forzar a nadie. El sexo compartido no puede incluir violencia, porque deja de ser sexo y pasa a ser tortura.

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  3. que provocan dice….provocan que ? el tipo asume que ella le pide lo que el quiere hacer para no notar nada de sus propios deseos de violacion y maltrato a la mujer. Convierten el deseo en demanda de ella. De lo contrario se preguntaria que significa “provoca” para ella. pero antes de preguntarse que dice ella, el le proyecto su deseo de maltratar y lo convirtio en una estructura deseante de ella. De misoginea no quieren saber nada. Consideran misoginea un insulto, pero ni siquiera se han preguntado como esta articulado en esos deseos de violar , golpear, matar y prostituir, en sus propias subjetividades.

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  4. Traemos un texto para “Consejos para evitar una violación”, a ver si ayuda a que se den cuenta de lo anestesiados que están para humanizarse, esos bestias, que creen que aunque les provoquen pueden violar. A mí si me provocan y luego no quieren, no les obligo!! Cómo nos deshumanizan.

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  5. Una violación es un delito que, como tal, no se puede justificar. Ninguna violación se puede justificar. Apelar al estilo de vida, a la forma de vestir, o a cualquier otra circunstancia de la víctima en un intento de justificar una agresión sexual es, simplemente, uno de los elementos tradicionales de la cultura de la violación, tan cara al patriarcado.

    Pero además es un intento de justificación que cae en el absurdo. Violar es someter a una persona contra su voluntad a prácticas sexuales. Contra su voluntad. La víctima no quiere ser violada: por lo tanto, es un claro contrasentido afirmar que la víctima provoca, o sea, que quiere ser sometida a prácticas sexuales, pero contra su voluntad, es decir, que no quiere. Se afirma, pues, que la víctima quiere una cosa que no quiere (tener sexo). Lo cual es absurdo. Como tantas otras consideraciones que utilizan machistas y neomachistas en sus ataques a las luchas de las mujeres por su dignidad y derechos.

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  6. Intento pensar en cómo puede derivar en una mente propensa a la violación el deseo, el juego, la provocación con el acto violento y forzado de la violación. Puedes estar “tonteando” con alguien, te gusta, le deseas, bailas con él/ella pegad@, pero luego llega el instante en que el sexo irrumpe y si rechazas, con un gesto, con un NO, con un querer marcharte, SE ACABÓ. PUNTO. SE ACABÓ. Cambiaste de opinión. No estás preparada, te vinieron a la mente mil cosas o sólo una que te quitaron las ganas. Se acabó. Jamás comprenderé por qué en ese instante, el violento decide que algo que fue excitante, divertido, hasta romántico o sensual puede acabar en agresión y brutalidad que marca para siempre. Te roba vida y confianza y al violador le convierte en un monstruo completo.

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